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El superviviente del accidente de Ribadeo continúa muy grave en la UCI

El único superviviente del accidente ocurrido en la A-8, a la altura de Ribadeo, permanece ingresado muy grave en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario Lucus Augusti. Tiene 20 años y viajaba con sus padres y su hermana cuando el coche sufrió una salida de vía que destrozó a la familia.

El siniestro se produjo al mediodía del lunes 28 de septiembre en la autovía del Cantábrico. El turismo acabó chocando contra la columna de un viaducto después de abandonar la calzada por la izquierda, en un tramo donde la violencia del impacto obligó a desplegar un amplio dispositivo de emergencias.

El padre, de 54 años, y la madre, de 47, murieron en el lugar. La hija menor, de 13 años, recibió maniobras de reanimación tras el choque, pero tampoco pudo sobrevivir. El joven herido quedó como el único miembro de la familia con vida después de una secuencia de minutos marcada por la gravedad extrema.

Los equipos sanitarios atendieron a los cuatro ocupantes en plena autovía. Cinco ambulancias, equipos de atención primaria y un helicóptero medicalizado fueron movilizados hasta el punto del accidente, mientras la Guardia Civil y los bomberos trabajaban entre el vehículo destrozado y la estructura contra la que impactó.

El superviviente fue evacuado en helicóptero al hospital de Lugo y pasó por quirófano aquella misma tarde. Tras la intervención, quedó ingresado en cuidados intensivos, donde continúa estable dentro de la gravedad. Su evolución concentra ahora toda la atención de una tragedia que dejó tres muertes en una sola familia.

La investigación trata de reconstruir qué ocurrió antes del choque. El vehículo habría circulado por la mediana durante aproximadamente cien metros antes de impactar frontalmente contra el pilar del viaducto. Las causas de esa trayectoria todavía no han sido esclarecidas y forman parte de las diligencias abiertas tras el accidente.

Los bomberos tuvieron que intervenir para liberar a la madre, atrapada en el asiento del copiloto. A su llegada, el padre ya había fallecido y la situación de los demás ocupantes era crítica. Las maniobras de auxilio se desarrollaron con varias víctimas al mismo tiempo, en un escenario de enorme complejidad.

La autovía quedó condicionada durante las tareas de rescate y durante el aterrizaje del helicóptero medicalizado. El corte temporal permitió atender a los heridos y organizar el traslado urgente del joven. La respuesta se extendió también a los recursos de apoyo psicológico movilizados para una emergencia de consecuencias devastadoras.

El accidente ocurrió cerca del kilómetro 513 de la A-8, en sentido Baamonde y próximo a la salida hacia As Catedrais. Esa referencia sitúa el golpe en uno de los corredores principales del norte, donde la circulación quedó interrumpida durante la atención de la emergencia y la retirada del vehículo accidentado.

La familia tenía origen suramericano y posibles vínculos con Toledo. En Ribadeo, la noticia provocó conmoción por la dimensión del siniestro y por la edad de la menor fallecida. El alcalde trasladó sus condolencias a los allegados y expresó su deseo de recuperación para el joven que continúa hospitalizado.

La actualización clínica no cambia la dimensión de lo ocurrido, pero fija el presente de la historia: el joven sigue luchando por recuperarse de lesiones gravísimas. El ingreso en la UCI mantiene abierto un tramo decisivo, mientras su entorno afronta la muerte de sus tres familiares más cercanos en el mismo accidente.

Las primeras horas tras un impacto de esta magnitud suelen ser determinantes para la atención médica. La intervención quirúrgica y el traslado aéreo marcaron el inicio de una carrera contra el tiempo, aunque el parte disponible sigue describiendo un estado muy grave. No se han comunicado nuevos detalles sobre sus lesiones concretas.

La investigación de tráfico deberá determinar por qué el coche terminó fuera de su trazada y contra una columna del viaducto. Hasta que ese trabajo concluya, cualquier explicación sobre el origen del accidente permanece abierta. Lo confirmado es el recorrido final del vehículo y el resultado fatal que dejó tres fallecidos y un único superviviente.

En el hospital de Lugo, la evolución del joven es la única línea que todavía no ha quedado cerrada. Tras el ruido de las sirenas, el rescate y el corte de la autovía, queda una habitación de cuidados intensivos y una familia rota. La espera ahora se mide en partes médicos y en la esperanza de una recuperación posible.

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