Granollers busca a Rami: el niño de 12 años que desapareció en plena tormenta

Granollers atraviesa horas de inquietud por la desaparición de Rami, un niño de 12 años con autismo cuyo rastro se perdió el 4 de octubre. El dispositivo de búsqueda sigue activo mientras su familia espera cualquier señal que permita acotar dónde pudo ir.
La alerta se activó después de que el menor saliera de casa durante la madrugada, en medio de una tormenta que golpeó con fuerza la zona. Desde entonces, el paso del tiempo ha convertido cada recorrido, cada aviso y cada detalle en una carrera urgente.
Los Mossos d’Esquadra han pedido colaboración ciudadana y mantienen un centro de coordinación para ordenar la información que llega. La instrucción es clara: cualquier persona que crea haberlo visto debe llamar al 112 y aportar el lugar y la hora exactos.
Rami mide 1,73 metros, tiene la piel morena, constitución gruesa y el pelo corto y rizado. Cuando desapareció llevaba una camiseta turquesa y un pantalón corto deportivo naranja, datos que se han difundido para facilitar una identificación rápida.
La preocupación es mayor porque el niño tiene autismo de nivel 2 y no se comunica verbalmente, una circunstancia que puede dificultar que pida ayuda o explique dónde ha estado. Las autoridades advierten además de que podría encontrarse desorientado.
El operativo combina la búsqueda urbana con el rastreo de una zona agroforestal situada en las afueras de Granollers. Ocho dotaciones de Bombers trabajan en el terreno con especialistas del GRAE subacuático, unidades caninas y drones.
La movilización no se limita a los equipos profesionales. Policía Local, Agentes Rurales, Cruz Roja y voluntariado se han sumado a una red de rastreo que peina caminos, áreas próximas a las vías y espacios abiertos del entorno del municipio.
La lluvia y las incidencias de movilidad añaden dificultad a una operación ya compleja. Los servicios de emergencia tienen que buscar en un paisaje alterado por el temporal, con trayectos afectados y zonas donde el agua ha obligado a extremar la precaución.
Una posible pista ha desplazado parte de la atención hacia Barcelona. Los investigadores comprueban un aviso que situaba al menor en La Rambla acompañado de una persona adulta, una información que todavía requiere verificación antes de extraer conclusiones.
La hipótesis no resulta ajena a su entorno. En una desaparición anterior, Rami llegó hasta Barcelona en tren y fue localizado allí, por lo que su familia no descarta que esta vez haya intentado repetir un recorrido parecido, pese a las dificultades del transporte.
El temporal coincidió con la desaparición, pero las autoridades han señalado que no la vinculan directamente a las lluvias. Aun así, el mal tiempo condiciona los trabajos y agrava la preocupación por la ropa ligera que llevaba el niño al salir de casa.
Cientos de personas participan en el dispositivo instalado en Granollers, donde cada grupo recibe una zona concreta para evitar duplicidades y cubrir más terreno. La búsqueda se sostiene sobre un objetivo común: encontrar una pista antes de que la noche vuelva a cerrar el mapa.
La familia vive una espera marcada por el miedo y la esperanza. Rami había desaparecido en otras ocasiones, pero nunca durante tanto tiempo, y ese antecedente refuerza la necesidad de que cualquier observación se comunique por los canales de emergencia.
A falta de una respuesta definitiva, Granollers mantiene la mirada puesta en sus calles, sus caminos y la posible conexión con Barcelona. La desaparición sigue abierta y el operativo continúa: una llamada precisa puede transformar una búsqueda angustiosa en un reencuentro.






