Klaus Rader, el empresario que murió al caer su Porsche por un barranco en Mallorca

El Porsche blanco descendía por la carretera de montaña antes de que la competición quedara realmente en manos de los participantes. En un tramo de la Ma-10, a la altura de Mortitx, el vehículo salió de la vía y acabó precipitándose por un barranco. La caída convirtió una jornada de rally en una escena de rescate y luto.
Al volante iba Klaus Rader, empresario alemán vinculado a la restauración y aficionado al motor. Murió como consecuencia del accidente. Junto a él viajaba una copiloto alemana que sufrió lesiones medulares de extrema gravedad y fue trasladada al Hospital Universitario Son Espases, donde quedó ingresada.
El siniestro se produjo en el recorrido entre Pollença y Lluc, dentro de la sexta edición de la 550 Challenge Mallorca. La zona, integrada en la Serra de Tramuntana, obligó a desplegar un rescate complejo para llegar hasta el coche y sacar a la ocupante herida desde el lugar en el que había quedado.
La identificación de Rader añadió un rostro concreto a la tragedia. No era uno de los pilotos que luchaban por la clasificación del rally: su presencia estaba ligada al coche con dorsal 000, un vehículo que recorría el trazado antes de la salida de los participantes que sí competían contra el cronómetro.
El automóvil era un Porsche GT3 RS blanco fabricado en 2023. Su función como coche de apertura situaba a sus ocupantes en la parte previa del dispositivo deportivo, cuando los tramos cerrados al tráfico se revisan antes de que comiencen las salidas de los equipos inscritos en la clasificación.
En la relación de inscritos de la prueba, el dorsal 000 aparecía bajo los apellidos Rader y Ettel. También figuraban los dorsales 00 y 0 antes del número 1, una secuencia que separaba a los vehículos de apoyo o apertura de los que iniciaban la competición oficial dentro del trazado mallorquín.
Ese detalle cambia la imagen inicial del accidente. El Porsche no se había lanzado a una pugna por el mejor tiempo cuando cayó por el barranco, sino que avanzaba por la carretera cerrada en una fase anterior. Las causas de la salida de vía, sin embargo, continúan sin una explicación confirmada.
La Guardia Civil mantiene abierta la investigación para aclarar qué ocurrió en esos metros de la Ma-10. Los investigadores deberán determinar si intervino una maniobra, un problema mecánico u otra circunstancia. Por ahora, no se ha comunicado una causa definitiva que permita reconstruir con precisión los últimos instantes del coche.
Bomberos desplazados desde Inca y Alcúdia participaron en la operación sobre el terreno. La pendiente y la ubicación del vehículo obligaron a descender hasta el barranco para atender a la superviviente y organizar su evacuación. Después, la comitiva judicial debía desplazarse al punto del accidente para el levantamiento del cadáver.
La gravedad de lo ocurrido llevó a la organización a detener la prueba. Todos los tramos cronometrados pendientes y las actividades vinculadas al rally quedaron suspendidos de manera definitiva. La decisión cerró una edición que debía prolongarse hasta el 10 de octubre por distintas carreteras de la isla.
El silencio se impuso sobre una competición que había reunido a equipos y vehículos de distintas categorías. En la carretera entre Pollença y Lluc, la distancia entre el recorrido previsto y el barranco fue suficiente para interrumpir por completo el programa deportivo y desplazar el foco hacia las víctimas y sus familias.
Rader estaba al mando de un coche particular incorporado al evento como vehículo de apertura. Esta figura permite recorrer el tramo antes de los competidores y comprobar el estado del trazado dentro de la operativa previa. La tarea no elimina el riesgo de una carretera de montaña, donde cada curva y cada desnivel estrechan el margen de reacción.
La copiloto continúa siendo la única superviviente del vehículo accidentado. Sus lesiones medulares dan cuenta de la violencia del impacto y de la caída. Mientras permanece hospitalizada, la investigación deberá establecer la secuencia que llevó al Porsche desde el tramo cerrado hasta el fondo del barranco.
La muerte de Klaus Rader deja el accidente fijado como algo más que la suspensión de un rally. Detrás del dorsal 000 había un empresario, una copiloto gravemente herida y una carretera de montaña convertida en escenario de una caída fatal. La prueba terminó, pero las respuestas sobre el siniestro siguen pendientes.






