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La AP-7 camina hacia los 100 km/h: Cataluña prepara 200 kilómetros bajo velocidad variable en 2027

La AP-7, una de las arterias más transitadas de Cataluña, se prepara para un cambio profundo de ritmo. El límite de 120 kilómetros por hora dejará de ser intocable en largos tramos de una vía que acumula tráfico intenso, incidencias y una siniestralidad que preocupa cada vez más.

El Servei Català de Trànsit proyecta implantar velocidad variable en 150 kilómetros comprendidos entre El Vendrell, en Tarragona, y Maçanet de la Selva, en Girona. En situaciones de densidad elevada, accidentes u obstáculos, el máximo podrá rebajarse de 120 a 100 kilómetros por hora.

La previsión es que el dispositivo empiece a aplicarse durante 2027, aunque todavía no se ha fijado el momento exacto. El plan dibuja una autopista en la que la velocidad podrá adaptarse a lo que ocurra sobre el asfalto, en vez de mantenerse ajena a un riesgo que cambia por minutos.

La medida no quedará aislada en ese tramo central. El Ministerio de Transportes ultima también un proyecto de velocidad variable a 100 kilómetros por hora en los 44 kilómetros que unen Calafat y L’Ampolla, en Tarragona. La suma acerca a la AP-7 a unos 200 kilómetros bajo esta nueva regulación.

El cambio llega después de años de presión sobre una carretera que absorbió más tráfico tras la desaparición de los peajes. Los vehículos particulares y los camiones comparten un corredor esencial para la movilidad y el transporte, donde un frenazo, una avería o un alcance pueden desencadenar largas retenciones.

Entre enero y septiembre de 2026, la AP-7 registró 646 accidentes y 12 víctimas mortales. Los heridos graves, además, se han duplicado en comparación con el mismo período de 2019. Son cifras que convierten cada desplazamiento masivo en una prueba para la seguridad de todos los usuarios.

La reducción no se plantea como una prohibición constante de circular a 120 kilómetros por hora. El modelo previsto es variable: los paneles deberán responder a la presencia de tráfico denso, un siniestro, obstáculos o cualquier circunstancia que altere las condiciones normales de circulación.

En ese esquema, los 100 kilómetros por hora pasan a ser una herramienta para ganar margen de reacción. A menor velocidad, cada maniobra brusca exige menos distancia y deja más tiempo para detectar un peligro. La autopista no desaparece, pero su margen de error se estrecha cuando el riesgo se multiplica.

La propuesta ha encontrado respaldo entre entidades vinculadas a las víctimas de accidentes de tráfico y entre representantes del transporte. Para quienes conviven con los camiones y los turismos en una vía saturada, la convivencia entre vehículos pesados y particulares se ha convertido en una cuestión diaria de seguridad.

El debate no se limita a una cifra en una señal. Rebajar el límite obliga a revisar hábitos muy asentados en una autopista diseñada para grandes desplazamientos. También confronta la sensación de que llegar unos minutos antes compensa el riesgo añadido cuando la circulación empieza a cerrarse por delante.

La AP-7 concentra una gran afluencia de vehículos y atraviesa puntos donde el tráfico se vuelve especialmente vulnerable a cualquier incidencia. Cuando un accidente bloquea carriles, la cadena se extiende con rapidez: camiones detenidos, turismos atrapados y kilómetros de asfalto convertidos en una espera tensa.

El nuevo planteamiento se integra en el horizonte de seguridad vial 2027-2030. El objetivo declarado es reducir a la mitad las 171 muertes registradas en 157 accidentes mortales durante 2019 en las carreteras catalanas. La meta final es ambiciosa: acercar las víctimas a cero en 2050.

La velocidad variable no resolverá por sí sola la congestión ni evitará cada imprudencia, pero cambia la respuesta ante las condiciones que preceden a muchos siniestros. En lugar de esperar al accidente, la regulación busca actuar cuando la carretera ya revela señales de que su capacidad está al límite.

Para quienes recorren la AP-7 cada día, 2027 puede marcar el inicio de una nueva rutina. El número 100 aparecerá con más frecuencia en una vía acostumbrada a correr. Detrás de esa cifra hay un intento de frenar una secuencia de accidentes, heridos graves y muertes que ya no admite indiferencia.

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