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Madrid: cierran el Metro de Sol por la acampada mientras Cercanías continúa abierta

La estación de Metro de Sol cerró temporalmente este viernes en el corazón de Madrid. La decisión llegó mientras la Puerta del Sol continúa ocupada por una acampada que reclama respuestas a la crisis de la vivienda y que lleva casi tres semanas instalada en la plaza.

El cierre afecta al servicio de Metro, por lo que los trenes dejan de detenerse en esa estación durante las labores anunciadas. La duración de la clausura no quedó concretada en el momento de la comunicación, y miles de viajeros tuvieron que asumir un nuevo cambio en uno de los puntos más transitados de la red.

La Comunidad de Madrid justificó la medida por trabajos urgentes de limpieza y seguridad. El foco de la actuación se sitúa en los pozos y accesos de ventilación, donde el Gobierno regional atribuye a la acampada una acumulación de residuos que habría generado condiciones insalubres dentro de la infraestructura.

El anuncio lo hizo Isabel Díaz Ayuso durante una entrevista radiofónica, en la que vinculó el cierre con la prevención de riesgos laborales. La presidenta sostuvo que la estación debía clausurarse mientras se ejecutaran las tareas necesarias para recuperar unas condiciones que considera seguras para trabajadores y usuarios.

Metro informó de que la limpieza se dirigía a los pozos de ventilación por la acumulación de residuos en el exterior. Esa explicación dibuja una escena incómoda bajo la plaza: la protesta permanece a ras de suelo y, para el Gobierno regional, sus consecuencias habrían descendido hasta los espacios técnicos del suburbano.

La estación de Cercanías situada en Sol continuó operativa pese al cierre del Metro. La diferencia impidió un apagón completo del intercambiador, aunque obligó a distinguir entre dos servicios que comparten la plaza y parte del vestíbulo, pero mantienen accesos y gestiones diferentes.

Desde el ámbito ferroviario se indicó que no se habían detectado problemas de salubridad ni incidentes de orden público que justificaran suspender Cercanías. La convivencia de una estación cerrada y otra abierta convirtió la decisión en una imagen visible del choque entre dos administraciones con criterios opuestos.

La clausura no quedó al margen de la disputa política. Ayuso acusó al Gobierno central de tolerar un deterioro que, a su juicio, perjudica a vecinos, comercios y servicios de emergencia en el entorno de la plaza, mientras la acampada mantiene su reivindicación por el acceso a la vivienda.

El conflicto también alcanzó a los sindicatos de Metro. Representantes sindicales negaron que la medida hubiera partido de una petición suya y reclamaron conocer por escrito las mediciones ambientales que se habrían realizado, una discrepancia que añadió más tensión a una decisión ya rodeada de controversia.

La protesta se instaló en Sol después de movilizaciones vinculadas al problema de la vivienda y ha resistido las peticiones de desalojo. La Comunidad y el Ayuntamiento habían reclamado antes su retirada, pero la vía judicial no ordenó disolverla en esa fase por falta de los requisitos legales exigidos.

En los días previos, el Ejecutivo madrileño ya había advertido de la presencia de orines, excrementos y otros residuos en los accesos de ventilación. Con el cierre de este viernes, esa advertencia pasó de los escritos y las declaraciones al corte efectivo de una estación clave para la movilidad de la capital.

La decisión deja una incógnita inmediata: cuándo volverán a abrirse las puertas del Metro en Sol. Mientras se realizan las labores anunciadas, quienes atraviesan el kilómetro cero deberán buscar otras entradas, asumir desvíos o utilizar Cercanías, que conserva su actividad habitual.

La plaza sigue siendo el escenario de dos pulsos simultáneos. Uno gira alrededor de la protesta por la vivienda y su derecho a permanecer en el espacio público; el otro enfrenta a las instituciones sobre seguridad, limpieza y la forma de gestionar una concentración que ha alterado el centro de Madrid.

El cierre temporal del Metro concentra esa tensión en una imagen difícil de ignorar: bajo la plaza, una estación sin paradas; arriba, una acampada que continúa. La reapertura dependerá de las tareas de limpieza y seguridad, pero el debate sobre Sol está lejos de cerrarse.

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