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Muere un bebé de 18 meses tras atragantarse con legumbres en Villanueva del Arzobispo

Una tarde que transcurría dentro de una tienda familiar de Villanueva del Arzobispo, en Jaén, acabó convertida en una tragedia. Un bebé de 18 meses cogió un puñado de legumbres de un saco y se las llevó a la boca, iniciando una cadena de urgencias que no pudo detener el desenlace.

El menor, el cuarto hijo de la familia, se encontraba en el establecimiento que regentan sus padres cuando ocurrió el accidente. Las primeras reconstrucciones sitúan el momento durante la tarde del lunes, en un entorno cotidiano que quedó abruptamente marcado por el atragantamiento.

Las legumbres eran, al parecer, habichuelas. Una de ellas habría pasado a las vías respiratorias del niño y provocó una emergencia inmediata. La rapidez con la que se desencadenó la situación obligó a sus padres a llevarlo sin demora al centro de salud del municipio.

En ese primer recurso sanitario, los profesionales consiguieron estabilizar al pequeño tras atenderlo de urgencia. Pero su estado requería una atención hospitalaria especializada y se activó un helicóptero del 061 para trasladarlo al Hospital Reina Sofía de Córdoba.

El vuelo hacia Córdoba concentró la esperanza de una familia y de todo un municipio que ya conocía la gravedad de lo sucedido. El niño llegó al hospital en una situación muy delicada y fue sometido a una intervención quirúrgica para extraer las legumbres.

La operación no logró revertir las consecuencias del atragantamiento. El bebé falleció durante la madrugada del martes, horas después de que comenzara la emergencia en la tienda. La muerte ha dejado una profunda conmoción en Villanueva del Arzobispo.

El alcalde, Jorge Martínez, trasladó públicamente su pesar por un hecho que definió como una desgracia. El relato difundido desde el municipio dibuja una sucesión de decisiones rápidas: la carrera al centro de salud, la estabilización inicial, el helicóptero y la cirugía final.

La familia es de origen marroquí y llevaba años asentada en la localidad jiennense. El niño era el menor de cuatro hermanos. La noticia ha golpeado a vecinos que conocen a sus padres y que han seguido con consternación cada paso de una noche de extrema gravedad.

El caso no deja lugar a interpretaciones tranquilizadoras: un gesto mínimo, ocurrido en un espacio doméstico y laboral, derivó en una emergencia crítica. La secuencia sanitaria movilizó recursos locales y hospitalarios, pero el daño causado por la obstrucción resultó irreversible.

Tras el fallecimiento, la familia planteó inicialmente que el menor fuera enterrado en Villanueva del Arzobispo. Finalmente, el cuerpo será trasladado a la Comunidad Valenciana, donde existen cementerios musulmanes que pueden acoger el sepelio conforme a sus tradiciones religiosas.

La despedida se realizará lejos del municipio donde el niño vivía con sus padres y hermanos, aunque el impacto de la muerte permanece allí. El duelo se extiende desde el negocio familiar hasta las calles de una localidad que ha recibido la noticia con una tristeza difícil de contener.

El episodio recuerda la vulnerabilidad extrema de los niños pequeños ante una obstrucción de las vías respiratorias. En este caso hubo una respuesta rápida y atención médica continuada, desde el centro de salud hasta el quirófano, pero la gravedad del accidente se impuso.

No se ha informado de una investigación que modifique el relato central de lo ocurrido. Lo conocido hasta ahora sitúa el origen de la tragedia en el atragantamiento sufrido después de que el bebé tomara las legumbres del saco dentro del establecimiento de sus padres.

Queda una familia rota y un municipio en silencio ante una muerte inesperada. La sucesión de auxilio, traslado aéreo e intervención hospitalaria muestra la dimensión de una emergencia que comenzó en segundos y terminó con la pérdida de un niño de apenas 18 meses.

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