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Sergio Rico y Alba Silva sufren un asalto armado en su casa de Sevilla

La noche que debía transcurrir entre la cena y el descanso se convirtió en una escena de miedo dentro de una vivienda de Sevilla. Sergio Rico, Alba Silva y sus hijos estaban en el domicilio cuando cinco hombres irrumpieron con el rostro cubierto, guantes y armas de fuego.

La entrada se produjo alrededor de las 22:00 horas por la puerta principal, en un momento en que la familia permanecía reunida en casa. El hecho de que hubiera gente dentro cambió por completo el carácter del robo: no fue un golpe silencioso a una vivienda vacía, sino una irrupción con todos sus habitantes expuestos.

Los asaltantes, encapuchados y con pistolas, avanzaron por el interior de la casa mientras los presentes buscaban refugio. Sergio Rico, Alba Silva y los niños corrieron a una habitación intentando protegerse, pero la puerta fue abierta y el temor se instaló también en ese último espacio de resguardo.

Durante el asalto hubo agresiones a los miembros de la familia. El relato conocido hasta ahora señala que el futbolista fue reducido y atado, mientras Alba Silva, la madre de ella y una trabajadora que se encontraba en el domicilio también vivieron la violencia de los intrusos.

La presencia de los niños añade una dimensión especialmente dura al episodio. No se trató solo de la pérdida de objetos o de la invasión de una vivienda: la familia tuvo que atravesar una situación de amenaza armada en el lugar que debía ofrecerles mayor seguridad, con los menores dentro de la casa.

Los ladrones se llevaron objetos de valor, entre ellos joyas, relojes y dinero, antes de abandonar el domicilio. Aún no se ha precisado el valor total de lo sustraído ni el tiempo exacto que permanecieron dentro, pero la secuencia dejó a los afectados en un profundo estado de conmoción.

Alba Silva ha transmitido que está devastada después de lo ocurrido. La familia ha limitado sus explicaciones mientras activa los pasos legales, una decisión comprensible cuando aún pesan el miedo, la incertidumbre y la necesidad de reconstruir con precisión cada instante de una noche marcada por la violencia.

Tras la salida de los asaltantes, se puso en marcha la denuncia. Ese paso abre una investigación centrada en identificar a los cinco hombres, determinar cómo accedieron a la vivienda y reconstruir el recorrido que siguieron antes y después del robo, además de esclarecer las agresiones denunciadas.

El entorno de la pareja sospecha que pudo tratarse de un golpe organizado. La forma de actuar, con rostros cubiertos, guantes, armas y una entrada directa a una casa ocupada, dibuja una operación preparada para intimidar y anular cualquier resistencia desde los primeros minutos.

La alarma de la vivienda no estaba conectada porque la familia se encontraba cenando dentro. Ese detalle muestra cómo una rutina doméstica ordinaria puede quedar rota en segundos: una puerta que se abre, cinco desconocidos que entran y la sensación de que el hogar deja de ser un lugar seguro.

Sergio Rico, con una trayectoria ligada al fútbol de élite y actualmente en el Al Gharafa, ya había atravesado un grave episodio personal tras el accidente que sufrió en 2023. Esta vez, el daño no llega desde un terreno de juego ni desde una urgencia médica, sino desde la intimidad de su propia casa.

La familia no ha difundido detalles médicos sobre las agresiones ni sobre el alcance material completo del robo. Esa cautela es relevante: los datos confirmados describen un asalto violento y una denuncia en marcha, pero todavía queda por conocer qué pruebas podrán reunir los investigadores y si habrá identificaciones.

El caso vuelve a situar el foco en los robos con violencia cometidos cuando las víctimas están en el domicilio. La pérdida de bienes puede ser reparable; la irrupción armada, el encierro y el miedo de quienes estaban dentro dejan una huella más difícil de medir cuando termina la presencia de los atacantes.

Ahora el relato queda en manos de la investigación y de una familia que intenta recuperar la calma después de una noche insoportable. La denuncia debe permitir avanzar sobre la identidad de los asaltantes y sus movimientos, mientras Sergio Rico, Alba Silva y sus hijos afrontan las consecuencias de haber sido atacados en casa.

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