Testigos del accidente de trenes en Urda: el golpe, las llamas y la ayuda a los pasajeros

«Hay muchos muertos, esto es horrible». La frase llegó desde el accidente ferroviario de Urda, en Toledo, a través del familiar de un pasajero. Era un testimonio de lo que estaba viendo, todavía sin un balance definitivo de víctimas.
Alberto Sotillos explicó que había hablado con su cuñado, que viajaba en uno de los trenes accidentados. Su relato trasladó la experiencia de un superviviente a una emisión en directo durante las primeras horas de la emergencia.
El familiar no estaba centrado únicamente en salir de allí. Sotillos contó que sentía la necesidad de ayudar a quienes pudiera, mientras otros pasajeros trataban de auxiliar a las personas afectadas por el impacto entre los convoyes.
En esa conversación aparecieron también el fuego y las llamaradas. El relato transmitido por Sotillos describía a viajeros que intentaban apagarlos con lo que tenían a mano, junto a los restos de los trenes tras la colisión.
Otro pasajero, el comunicador Miguel Ángel Pérez Laguna, contó su propia experiencia del golpe. Viajaba en uno de los últimos vagones del AVE y explicó que había percibido el impacto con una intensidad que lo hacía parecer inmediato.
Pérez Laguna describió además piezas del fuselaje del Iryo que salían despedidas de un lado a otro. Su observación añadía una escena concreta del choque, aunque por sí sola no permitía reconstruir la secuencia completa del accidente.
El aviso situó la colisión a las 8:54 de la mañana de este miércoles 28 de octubre, a la altura de Urda. En el accidente estaban implicados un tren de Renfe y otro de Iryo, en el corredor ferroviario que une Madrid con Andalucía.
Dos vagones descarrilaron y cayeron por un terraplén. Esa caída formaba parte de la información inicial comunicada por el servicio de emergencias 112 sobre un siniestro que había dejado pasajeros heridos y personas pendientes de atención.
Las primeras informaciones del Ministerio de Transportes apuntaban a un posible alcance del AVE sobre la parte trasera del Iryo. Era una explicación preliminar: aún no establecía la causa del choque ni las responsabilidades de lo ocurrido.
Hasta el lugar se movilizaron bomberos de los parques de Alcázar de San Juan y Orgaz, junto a Protección Civil de municipios próximos. El despliegue inicial incluía tres helicópteros sanitarios y dos UVI para atender la emergencia.
La ayuda también llegó desde los pueblos cercanos. Vecinos de Urda y de sus alrededores acudieron con vehículos particulares para trasladar a viajeros que habían logrado salir por su propio pie, con la coordinación de la Guardia Civil.
Los equipos sanitarios prepararon un puesto médico avanzado para clasificar a los afectados, prestar la primera asistencia y organizar los traslados hospitalarios. El pabellón polideportivo de Urda fue previsto también como espacio de atención.
La colisión interrumpió la circulación de alta velocidad entre Madrid y Andalucía. Renfe habilitó cambios y anulaciones de billetes para los viajeros afectados por el corte, mientras personal ferroviario se desplazaba hasta el lugar del siniestro.
Renfe activó además la asistencia a las víctimas y sus familiares. Junto al trabajo de los equipos de emergencia quedaba el relato transmitido por Sotillos: su cuñado seguía allí, intentando ayudar a otras personas después del choque.






