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Transportes estudia cortar el AVE Madrid-Barcelona para acelerar las obras de renovación

La posibilidad de quedarse sin alta velocidad entre Madrid y Barcelona ya está sobre la mesa. Este viernes, 30 de octubre, el ministro de Transportes, Óscar Puente, ha reconocido que estudia suspender el servicio mientras se renueva la línea.

La declaración llegó durante su segunda comparecencia tras la colisión de dos trenes de alta velocidad en Urda, Toledo. El accidente ha dejado al menos 69 muertos, un contexto que sitúa cualquier anuncio ferroviario bajo una presión extraordinaria.

El horizonte que planteó el ministro cambia por completo la escala de la intervención: una obra que podría extenderse durante cinco años con el sistema habitual podría ejecutarse en menos de veinticuatro meses, o en doce en condiciones normales.

Ese recorte del calendario tendría una contrapartida directa para los pasajeros. Durante el período de trabajos se les privaría del servicio, una consecuencia que Puente reconoció al explicar por qué la opción todavía debe valorarse.

El ministro señaló el modelo alemán como referencia. En su explicación, cuando allí se afronta la renovación de una línea, en muchas ocasiones se interrumpe la circulación para poder concentrar los trabajos hasta completarlos.

España suele organizar esas intervenciones de otra manera: mantiene los trenes y reserva para las obras las horas sin circulación, además de recurrir a cortes puntuales. La prioridad es que los viajeros puedan seguir utilizando la conexión.

Trabajar en esas ventanas limita el tiempo disponible para intervenir en las vías. El contraste presentado por Puente enfrenta dos calendarios: conservar el servicio y prolongar la obra, o concentrar la renovación con la circulación suspendida.

Entre las actuaciones mencionadas figura la renovación del tramo Madrid-Calatayud, integrado en el corredor Madrid-Barcelona. Puente recordó que su inicio está próximo, al exponer las decisiones que Transportes debe tomar sobre cómo ejecutar las mejoras.

El ministro desvinculó el posible corte de razones de seguridad y lo relacionó con la puntualidad. Su explicación situó el problema en las dificultades para sostener la fiabilidad del servicio mientras se desarrollan las intervenciones.

También vinculó esas dificultades al aumento de las inversiones ferroviarias de los últimos años. Más obras sobre una red que sigue en funcionamiento implican, en su argumentación, una convivencia que termina afectando a los horarios de los trenes.

La propuesta llega acompañada del reconocimiento de su coste social. Puente admitió que una suspensión de estas características provocaría contestación entre los usuarios, aunque defendió concentrar los trabajos para terminarlos mucho antes.

La comparecencia abordó además la modernización de otra línea, Madrid-Andalucía. Puente situó a principios de 2027 la entrada en servicio de su nuevo sistema ERTMS, instalado desde junio y pendiente de completar pruebas y autorizaciones.

Ese calendario del ERTMS corresponde al corredor andaluz. Para Madrid-Barcelona, lo expuesto este viernes sigue siendo una alternativa en estudio: la comparación de plazos de obra no equivale al anuncio de unas fechas concretas de cierre.

La decisión pendiente afecta a algo tan cotidiano como poder tomar un tren entre las dos ciudades. Transportes plantea acortar años de trabajos a cambio de una interrupción prolongada; los viajeros aún esperan saber si esa posibilidad acabará convirtiéndose en un corte real.

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