Vélez-Málaga: el ascensor mortal tenía una inspección favorable, pero residentes alertan de fallos

La noche del 14 de octubre dejó una escena devastadora en la residencia Seniors de Vélez-Málaga. Seis personas mayores viajaban en un ascensor cuando la cabina se precipitó desde la segunda planta hasta el nivel -1, dejando a todos sus ocupantes atrapados en el interior.
La alerta se activó alrededor de las 20:40 horas. Bomberos del Consorcio Provincial de Málaga, personal sanitario, Policía Local y Policía Nacional acudieron al edificio de la calle Alcalde Santiago Valle para liberar a las víctimas y organizar su traslado urgente al hospital.
Los seis residentes fueron rescatados con vida y evacuados al Hospital de la Axarquía. La gravedad de las lesiones se impuso poco después: una mujer de 82 años murió tras el ingreso y, durante la madrugada, falleció también un hombre de 91 años.
Los otros cuatro afectados continúan hospitalizados en la UCI, a la espera de evolución. Son dos mujeres de 69 y 78 años y dos hombres de 68 y 86; presentan fracturas y heridas en piernas y brazos tras la caída de la cabina.
El siniestro ha abierto una investigación de la Policía Nacional para determinar qué ocurrió en el sistema elevador. Agentes de Policía Judicial y Científica practican diligencias en el centro mientras se revisan las circunstancias exactas que llevaron al desplome.
La dirección de la residencia ha comunicado que el ascensor figuraba en el Registro de Aparatos Elevadores y que su última inspección obtuvo un resultado favorable. También sostiene que el sistema de ascensores del centro fue renovado íntegramente en 2023.
Esa documentación no cierra las preguntas que deja el accidente. La propia residencia ha señalado que trabaja junto a la empresa encargada de los ascensores y con su personal de mantenimiento para aclarar qué falló en una instalación que atendía a residentes vulnerables.
Al mismo tiempo, un residente y amigo de uno de los fallecidos ha expresado su inquietud por averías anteriores. Su relato apunta a que el ascensor llevaba tiempo dando problemas, una advertencia que ahora adquiere un peso especialmente duro tras la tragedia.
La coexistencia de una inspección favorable y testimonios sobre fallos previos será uno de los puntos que deberán esclarecer las diligencias. Por ahora, no se ha establecido la causa del desplome ni se ha determinado si existió una avería mecánica o un problema de mantenimiento.
La cabina tenía capacidad declarada para quince personas, pero en el momento del accidente transportaba a seis residentes. El dato confirma que el número de ocupantes estaba por debajo de ese límite, aunque todavía no permite explicar por qué el elevador cayó de forma tan violenta.
El centro, concertado con la Junta de Andalucía, dispone de unas doscientas plazas para mayores que necesitan atención personalizada. Tras el accidente, la dirección ha informado de medidas para mantener la seguridad y reorganizar los cuidados y desplazamientos del resto de residentes.
También se ha activado apoyo psicológico para residentes, familias y trabajadores. En un edificio dedicado al cuidado, el desplome ha alterado la rutina de quienes quedaron heridos, de quienes perdieron a sus familiares y de quienes siguen conviviendo con la incertidumbre.
La investigación tendrá que revisar el historial de mantenimiento, los controles aplicados y el estado real de la instalación antes del siniestro. Cada registro y cada testimonio puede resultar decisivo para reconstruir los minutos que precedieron a la caída.
Dos vidas se apagaron después de un trayecto que debía durar apenas unos segundos. Mientras cuatro personas luchan por recuperarse, Vélez-Málaga espera una respuesta capaz de explicar cómo un ascensor con una inspección favorable terminó convertido en el centro de una tragedia.






