Cuerpo avala la dimisión del presidente de Adif y reclama recuperar la confianza tras Urda

La crisis ferroviaria tiene otra explicación pública. Carlos Cuerpo defendió el miércoles 4 de noviembre la dimisión del presidente de Adif, Luis Pedro Marco de la Peña, y vinculó sus motivos con los expuestos por Óscar Puente al dejar Transportes.
El vicepresidente primero y ministro de Economía relató que Marco de la Peña le presentó la renuncia durante una reunión esa misma tarde. Rechazó que se tratara de un cese y calificó de acertada la decisión del responsable de la infraestructura ferroviaria.
La explicación llegó después de la salida de Puente, anunciada el martes tras su comparecencia ante la Diputación Permanente del Congreso. El accidente de Urda, en Toledo, con 69 fallecidos, había situado el sistema ferroviario en una crisis de consecuencias humanas devastadoras.
Cuerpo habló de razones parecidas para las dos renuncias, pero su intervención no estableció una causa técnica del siniestro ni atribuyó responsabilidades penales. El contenido de sus declaraciones se centró en las salidas y en la respuesta del departamento.
El relevo ya había colocado al vicepresidente al frente de los asuntos de Transportes, que asumió el miércoles. Su explicación sobre Adif llegó, por tanto, en la primera jornada de esa nueva responsabilidad, todavía con los asuntos pendientes sobre la mesa.
Uno de sus primeros contactos fue con Puente. Cuerpo explicó que había acudido al ministerio para repasar las cuestiones abiertas con su antecesor, con especial atención al ferrocarril y a los problemas que debía afrontar de inmediato.
Al referirse a Marco de la Peña, también agradeció el trabajo realizado durante sus dos años al frente de Adif. Su valoración de la renuncia quedó ligada a una prioridad expresada en la entrevista: recuperar la confianza en la red ferroviaria.
Preguntado por la posibilidad de más cambios, Cuerpo no anticipó otra lista de salidas. Insistió en seguir tomando medidas para restablecer la confianza en la alta velocidad, mientras la crisis mantenía abierto el interrogante sobre los próximos movimientos.
Entre las actuaciones que destacó figuraron las aprobadas esa semana para el centro de control de Adif. Su repaso incluyó cambios operativos, tecnológicos y de protocolos, además de medidas sobre el personal que trabaja en el sistema ferroviario.
La financiación del mantenimiento fue otro punto de su intervención. Cuerpo defendió que las decisiones económicas debían asegurar recursos para esa tarea, junto con las modificaciones en el funcionamiento de la red y sus mecanismos de control.
El vicepresidente cifró el aumento de la inversión aprobado por el consejo de Adif en hasta un 50 % para los cinco años siguientes, hasta rozar los 19.000 millones de euros. Presentó esa previsión como parte de la respuesta a la crisis de confianza.
La siguiente cita anunciada era con los sindicatos, el jueves 5 de noviembre. Las huelgas convocadas en el sector ferroviario añadían otro frente inmediato a una cartera que acababa de cambiar de responsable tras la dimisión de Puente.
Cuerpo expresó su intención de evitar esas jornadas de huelga o, si llegaban a producirse, garantizar las mejores condiciones posibles para los usuarios. La reunión anunciada era aún un paso pendiente: sus palabras no suponían un acuerdo con los representantes de los trabajadores.
La entrevista dejó una renuncia defendida, nuevas conversaciones anunciadas y un compromiso de inversión para los próximos años. Tras las 69 muertes de Urda, recuperar la confianza seguía siendo el objetivo declarado por quien acababa de asumir Transportes.






