García Plaza respalda a Owono tras la muerte de Jesús de Miguel y pide tiempo antes de volver a jugar

Luis García Plaza compareció este jueves, 5 de noviembre, con la muerte de Jesús de Miguel atravesando la previa del Sevilla-Alavés. El técnico sevillista apareció visiblemente afectado y dedicó sus primeras palabras a la familia del delantero del CD Tenerife.
El futbolista falleció después de un choque con Jesús Owono, portero del Andorra. La tragedia había sacudido al fútbol y, al hablar de ella, García Plaza se detuvo en el guardameta ecuatoguineano, a quien había dirigido durante su etapa en el Deportivo Alavés.
El entrenador explicó que lo ocurrido también le tocaba personalmente por su relación con Owono. Lo describió como «un chaval espectacular» y expresó su afecto por quien había sido su jugador en Vitoria, ahora situado en el centro de una tragedia deportiva.
García Plaza quiso dejar claro que el sufrimiento del portero no podía equipararse con la muerte de Jesús de Miguel. Antes de defender a su antiguo futbolista, situó por delante al delantero fallecido y rechazó comparar el dolor de ambas situaciones.
Su petición fue directa: «No hagamos dos víctimas». El técnico reclamó consideración hacia Owono y dijo que estaría viviendo un infierno. Era la valoración de alguien que lo conocía de cerca y que, al recordarlo, apenas podía contener la emoción.
Para la familia de Jesús de Miguel, sus amigos y sus compañeros, el entrenador transmitió el pésame de la plantilla del Sevilla. El club ya había expresado sus condolencias, y él quiso reiterarlas ante las cámaras durante su comparecencia.
Además del mensaje de duelo, García Plaza ofreció ayuda desde la posición que ocupan él y su equipo. Reconoció lo difícil que resulta encontrar palabras ante una pérdida así y expresó la voluntad de acompañar a los allegados del futbolista.
El dolor desbordó el recuerdo del jugador. García Plaza evocó también el reciente accidente ferroviario en Urda, Toledo, y a las familias de sus víctimas, al explicar por qué consideraba especialmente duros estos días para la sociedad española.
En ese contexto, el entrenador manifestó su desacuerdo con la continuidad inmediata de la competición. Aclaró que hablaba a título personal y defendió que debía pasar más tiempo antes de volver a jugar tras la muerte del delantero.
Su preocupación tenía una imagen concreta: otro balón largo y un portero obligado a disputar una jugada parecida. García Plaza advirtió de que la tragedia seguía demasiado reciente y de que podía aparecer miedo al afrontar una acción similar sobre el césped.
Pese a esa opinión, el técnico asumió que su equipo preparaba el encuentro del viernes frente al Alavés. Explicó que, si correspondía competir, el Sevilla lo haría con la intención de ganar los tres puntos, aun bajo el impacto de lo sucedido.
El duelo también había alterado la rutina de la plantilla. Giorgi Kochorashvili pidió permiso para acudir al entierro de Jesús de Miguel y García Plaza se lo concedió. El centrocampista había compartido vestuario con el delantero en el CD Castellón.
El entrenador esperaba el regreso de Kochorashvili esa noche y señaló que habría que valorar cómo se encontraba después de la despedida. El viaje y la carga emocional del funeral podían influir en su participación en el siguiente compromiso del Sevilla.
La comparecencia dejó una petición de tiempo antes de recuperar la normalidad deportiva. Con el partido todavía en el horizonte, García Plaza había puesto voz al pésame por Jesús de Miguel y al temor de volver a encontrarse con una jugada semejante.






