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Muere María Luisa Ramos Barril, última superviviente del Convoy de los 927

María Luisa Ramos Barril ha muerto a los 98 años. La última superviviente del Convoy de los 927 falleció en Avilés el 4 de noviembre de 2026. Su vida conservaba la memoria de un viaje forzado hacia Mauthausen y de una familia rota por el nazismo.

La despedida quedó fijada para el jueves 5 de noviembre, a las 16:45, en la sala multiconfesional del Tanatorio de Avilés. La esquela anunciaba una celebración de la Palabra y la posterior incineración en el mismo recinto.

En aquella historia familiar estaban Belarmino Ramos Menéndez y Anselma Barril González, sus padres. Él trabajaba en la Junta de Obras del Puerto y militaba en la UGT y en el PSOE de Avilés. La persecución acabaría alcanzando también a sus hijos.

La familia buscó refugio en Francia tras la Guerra Civil española. Habían salido de un país marcado por la victoria franquista, pero el exilio tampoco pudo protegerlos: en territorio francés quedaron al alcance de los nazis.

La captura se produjo cerca de Angulema. María Luisa y sus familiares fueron apresados y obligados a subir a vagones de ganado junto a otros refugiados republicanos españoles. El destino de aquel transporte era un campo de concentración en Austria.

El traslado de 1940 pasó a la historia como el Convoy de los 927, también recordado como el tren de la muerte. Entre quienes viajaban iban mujeres y niños: la deportación alcanzó a familias que habían intentado ponerse a salvo al otro lado de la frontera.

En agosto de 1940, la llegada a Mauthausen trajo una nueva ruptura. Los nazis separaron a los integrantes de la familia Ramos Barril. María Luisa quedó apartada de su padre y de dos hermanos mayores, en un lugar convertido en destino de refugiados españoles.

Belarmino no regresó de aquel horror. María Luisa perdió a su padre después de la separación en Mauthausen. El viaje que había comenzado con la familia reunida terminó dejando una ausencia que atravesaría el resto de su vida.

María Luisa pudo volver a España y no llegó a quedar internada en el campo. Era todavía una niña cuando pasó por aquella deportación. Sobrevivir al convoy significó regresar sin su padre y con dos hermanos mayores separados de ella.

La experiencia de uno de esos hermanos, Galo Ramos, quedó recogida en Sobrevivir al infierno. Memorias de una víctima del nazismo. El libro, publicado en 2002 por Nardo Villaboy, conserva otra parte de la historia de los Ramos Barril.

Avilés y Asturias reconocieron en vida a María Luisa. El Ayuntamiento y el Principado le rindieron homenaje en febrero de 2025. La niña que había sido enviada hacia Mauthausen pudo recibir, décadas después, un reconocimiento en su tierra.

En octubre de 2025 llegó otro homenaje, esta vez en el acto del Gobierno dedicado a las víctimas del franquismo. María Luisa fue condecorada en una ceremonia con el presidente Pedro Sánchez. La imagen de ambos quedó ligada a ese reconocimiento público.

Su nombre también fue incorporado al proyecto Stolpersteine, que recuerda a las víctimas del Holocausto mediante adoquines conmemorativos. La iniciativa nació en 1992 de la mano del artista Günter Demnig y lleva la memoria de las víctimas al espacio cotidiano.

Con su muerte desaparece la última superviviente del Convoy de los 927. Quedan el relato familiar, el libro sobre Galo y los homenajes que recibió en vida. También queda el nombre de Belarmino, el padre que no volvió, unido para siempre a su historia.

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