José sigue buscando a Arus dos años después de la DANA en Alfafar

Dos años después de la DANA, José William Rodríguez sigue buscando a Arus, el perro que perdió en Alfafar el 29 de octubre de 2024. El seguimiento del 2 de noviembre de 2026 vuelve a situarlo recorriendo las calles con sus fotografías.
Aquella tarde estaban en el parque de los Alfalares, en este municipio valenciano, cuando llegó una ola de agua y barro. El nivel subió en pocos minutos y José buscó refugio en lo alto de un columpio mientras intentaba mantener al animal consigo.
Arus estaba sujeto a su brazo, pero el miedo lo hizo soltarse. José recuerda haberlo visto a apenas un metro, mirándolo antes de que la corriente lo arrastrara. Ese último instante es el que puede reconstruir de su separación.
José sobrevivió a la riada y comenzó a buscarlo a la mañana siguiente. Desde entonces ha recorrido el lugar donde lo perdió y otros municipios cercanos afectados por la inundación, llevando imágenes del perro para preguntar por él.
La búsqueda también continúa en las redes sociales. En noviembre de 2026 ofrece una gratificación de 500 euros a quien le devuelva vivo a Arus y pide ayuda a cualquier persona que pueda aportar información sobre su paradero.
Arus tendría ahora cuatro años. Es de color marrón y tiene una gran mancha blanca en el pecho, un rasgo visible en las fotografías con las que José trata de reconocerlo y de conseguir que otras personas lo identifiquen.
José nació en Cali, Colombia, y llegó a España hace más de dos décadas. Al hablar de Arus describe un vínculo familiar y recuerda al perro como un animal cariñoso, querido también por quienes lo habían conocido.
La desaparición ya había dejado testimonios anteriores. En marzo de 2025, José explicaba que había perdido también su coche, localizado a unos 500 metros de donde estaba aparcado, pero que todavía no había ido a verlo porque solo pensaba en Arus.
En aquel relato de 2025 también detallaba que el perro necesitaba medicación cada ocho días. Su búsqueda pasaba por preguntar ante fotografías de animales encontrados y por fijarse en el collar que llevaba cuando desapareció.
El 22 de agosto de 2025, casi diez meses después de la riada, José seguía sin encontrarlo. Entonces difundía fotografías, colocaba carteles y recorría las calles, prolongando una búsqueda que ya había atravesado el invierno y buena parte del verano.
En ese seguimiento de agosto aparecía también Toska, una pastora alemana rescatada diez días después de la inundación. Seguía esperando un hogar en una protectora, otro desenlace pendiente entre los animales separados de sus familias por el agua.
Las primeras búsquedas de mascotas movilizaron a voluntarias que difundían fotografías y avisos por internet. El reportaje de marzo de 2025 recogía el trabajo de la cuenta animales_dana_valencia, organizada con turnos para atender mensajes durante todo el día.
Para José, la posibilidad de que alguien recogiera a Arus sigue siendo una esperanza. No relata un avistamiento nuevo ni un rescate: expresa el deseo de que esté en una casa y de que quien lo tenga lo cuide, aunque no se lo devuelva.
En noviembre de 2026, su decisión sigue siendo buscarlo mientras le quede vida. Dos años después de perderlo en el parque, José continúa saliendo con las fotografías de un perro que tendría cuatro años y al que todavía espera volver a abrazar.






