Iryo pide limitar a 40 km/h los trenes si falla el LZB tras el accidente de Urda

Después del accidente de Urda, Iryo ha llevado una petición concreta a la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria: estudiar un límite de 40 kilómetros por hora cuando falle el sistema LZB. La operadora ha enviado sus propuestas por carta.

El siniestro ocurrió el 28 de octubre en Urda, Toledo. La caída del LZB y la circulación posterior bajo Bloqueo de Señalización Lateral forman parte de la secuencia que se investiga para esclarecer cómo se produjo la colisión.

La restricción que plantea Iryo se refiere a los trenes que, tras perder la transmisión del LZB, circulen bajo ese bloqueo lateral, conocido como BSL, y con ASFA como protección. Es una propuesta para esas condiciones de funcionamiento.

La carta pide revisar las condiciones de circulación con un criterio más restrictivo y cautelar. La cifra de 40 kilómetros por hora aparece como referencia inicial dentro de las alternativas que la compañía quiere que se examinen.

La operadora también propone limitar y supervisar automáticamente la velocidad cuando se pierde la conexión o la supervisión del LZB. La petición incorpora así el control de la velocidad al análisis de cómo continuar tras el fallo.

Otra de las cuestiones es comprobar si el ASFA actual puede ofrecer esa limitación supervisada. Iryo plantea estudiar sus capacidades y las posibles adaptaciones necesarias para incorporar el límite de velocidad propuesto.

La transición entre sistemas ocupa otro apartado de la carta. Iryo reclama revisar la coordinación del LZB con el ASFA para reforzar la continuidad de las funciones de protección cuando un tren pasa de un sistema al otro.

Los maquinistas ya habían reclamado cambios a la misma agencia. El sindicato Semaf pidió impedir la reanudación con marcha normal si puede haber más de un tren dentro del mismo cantón cuando dejan de funcionar el LZB o el ERTMS.

La alternativa que defiende el sindicato es la marcha a la vista. Ese régimen impone un máximo de 40 kilómetros por hora y exige avanzar de forma que el maquinista pueda detener el tren ante un obstáculo perceptible o una señal de parada.

Renfe también ha trasladado consignas a sus maquinistas tras Urda. Entre ellas figuran comprobar que el cantón esté libre y suprimir la marcha normal bajo BSL en las situaciones afectadas por la pérdida del LZB.

En paralelo, Renfe y Adif preparan un documento con nuevas medidas para reforzar la seguridad. Ese trabajo todavía no tiene carácter definitivo: las instrucciones ya trasladadas conviven con propuestas pendientes de concretar.

Este lunes, Semaf ha vuelto a pedir a los maquinistas que extremen la precaución en su operativa hasta que se materialicen medidas efectivas. La advertencia mantiene la presión mientras se revisan los procedimientos de circulación.

La investigación de Urda examina una secuencia en la que un AVE recibió autorización para retomar la marcha mientras un Iryo permanecía detenido delante. Es el escenario que da urgencia a las peticiones de restringir la circulación tras el fallo.

La solicitud de Iryo está dirigida a la AESF y plantea cambios que deben estudiarse. No acredita una aprobación general del límite de 40 kilómetros por hora: por ahora, esa cifra sigue formando parte de la respuesta que reclama la operadora tras Urda.

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