Montecastelo despide a Carlos Ortiz, el exprofesor fallecido en el accidente de Urda

La noticia de la muerte de Carlos Ortiz ha alcanzado al Colegio Montecastelo de Vigo, donde fue profesor. El centro ha despedido a su antiguo docente tras confirmarse que perdió la vida en el accidente ferroviario de Urda, en Toledo.
El colegio expresó su tristeza a través de su cuenta oficial de Instagram. En ese mensaje, la comunidad educativa recuperó el vínculo con un profesor al que seguía recordando por su forma de acompañar y enseñar.
Carlos Ortiz Sanchidrián había trabajado durante varios años en el centro vigués. Su trayectoria continuó después en el CEU, donde llegó a dirigir el Área de Colegios y el Colegio CEU San Pablo Sanchinarro, en Madrid.
La despedida de Montecastelo se detiene en el trato cotidiano que mantuvo con quienes trabajaron a su lado. El colegio destaca su dedicación y su cercanía, dos rasgos que sus compañeros conservan en el recuerdo.
El mensaje del centro subraya también su manera de entender la docencia: educar implicaba ponerse al servicio de los demás. Esa convicción forma parte del homenaje que el colegio ha dedicado a su antiguo profesor.
El accidente ocurrió el miércoles 28 de octubre en Urda. Las informaciones que acompañan esta despedida sitúan el balance en 69 fallecidos, entre ellos el docente cuya pérdida ha unido en el duelo a comunidades educativas de Vigo y Madrid.
El sábado 31 de octubre, el CEU confirmó el fallecimiento de su director de Colegios. La institución y la Asociación Católica de Propagandistas expresaron conjuntamente su dolor por la pérdida de una persona muy querida.
Ortiz pertenecía también a la Asociación Católica de Propagandistas. Ambas instituciones dirigieron sus condolencias a su esposa, Mónica, y a sus familiares, y acompañaron de manera especial a la comunidad de Sanchinarro.
El recuerdo se extiende a las familias con las que compartió su trabajo en Madrid. Una madre de alumnos del colegio de Sanchinarro lo ha despedido en un homenaje en el que destaca su vocación educativa y su compromiso con ellas.
Ese testimonio recuerda los correos que enviaba cada semana a las familias del colegio. En ellos situaba el servicio en el centro de su tarea y sostenía una relación que iba más allá de sus responsabilidades como director.
En ese mismo homenaje se recuerda una charla reciente con jóvenes sobre sus expectativas y sus temores. Ortiz abordó también la muerte desde su fe cristiana, un mensaje que sus allegados evocan ahora tras el accidente.
En el comunicado del CEU hubo además una actualización sobre Javier Tello, su director general, que también viajaba en uno de los trenes. La institución indicó que evolucionaba favorablemente y que seguiría pendiente de su recuperación.
La despedida de Montecastelo amplía el abrazo a los familiares y seres queridos de Ortiz, así como al resto de víctimas y heridos. El centro ha pedido una oración por el fallecido en su mensaje de condolencia.
En Vigo, el colegio ha resumido su paso por las aulas con una frase: «Carlos dejó una huella imborrable como profesor en Montecastelo». Es el recuerdo que ha elegido para despedir a quien formó parte de su comunidad educativa.






