Vandellòs: un camionero queda crítico tras volcar en la AP-7

La madrugada del 29 de septiembre dejó una escena de enorme gravedad en la AP-7, a la altura de Vandellòs i l’Hospitalet de l’Infant. Un camión que transportaba paquetería volcó cuando circulaba hacia Barcelona y su conductor quedó atrapado dentro de la cabina.
El aviso llegó poco después de las cuatro y media de la mañana, cuando la autopista todavía estaba sumida en la oscuridad. El vehículo pesado había quedado atravesado sobre la calzada, una posición que complicó el acceso al interior y convirtió cada minuto de rescate en una carrera contra el tiempo.
El conductor presentaba heridas de extrema gravedad y no podía abandonar por cuenta propia el habitáculo deformado. La estructura de la cabina se convirtió en una prisión de metal mientras los equipos de emergencia organizaban la maniobra para llegar hasta él sin agravar su estado.
Cinco dotaciones de bomberos se desplegaron en el punto kilométrico 283,3 de la vía. Los efectivos iniciaron las tareas de excarcelación, un trabajo delicado que exigió asegurar el camión volcado y abrir espacio entre los restos para liberar al hombre atrapado.
Una vez fuera de la cabina, el herido fue atendido por los servicios sanitarios desplegados en la carretera. Dos ambulancias y un equipo conjunto de emergencias participaron en la asistencia antes de su traslado urgente al Hospital Joan XXIII de Tarragona, donde ingresó en estado crítico.
El vuelco obligó a cerrar la AP-7 en sentido norte, hacia Barcelona, en el tramo de Vandellòs i l’Hospitalet de l’Infant. Los vehículos que circulaban a primera hora tuvieron que ser desviados mientras se mantenía el perímetro de seguridad alrededor del camión y de los equipos de rescate.
Los desvíos se organizaron inicialmente por un área de servicio y después por la salida 297. El corte no solo afectó a la circulación ordinaria: la presencia del vehículo atravesando la vía impedía recuperar la normalidad hasta completar la atención al conductor y las primeras comprobaciones en el lugar.
La imagen del camión volcado ocupando la calzada dejó una mañana marcada por las retenciones. Durante las primeras horas, el tráfico acumuló colas de varios kilómetros en una carretera esencial para las comunicaciones entre el sur de Cataluña y Barcelona.
La intervención reunió a bomberos, personal sanitario y patrullas de los Mossos d’Esquadra. La prioridad fue rescatar al conductor, estabilizarlo y mantener aislada una zona donde el vehículo pesado y su carga de paquetería obligaban a extremar la precaución.
Las causas del accidente no se habían determinado en las primeras horas posteriores al vuelco. La inspección del punto del siniestro debía esclarecer qué ocurrió antes de que el camión perdiera la estabilidad y acabara bloqueando por completo el sentido norte de la autopista.
El caso vuelve a situar el foco sobre la vulnerabilidad de los conductores que recorren largas distancias durante la noche. En un vehículo pesado, un vuelco transforma el espacio de trabajo en un compartimento cerrado, con una salida que puede depender por completo de la llegada de los equipos de rescate.
La gravedad de las lesiones obligó a una evacuación inmediata una vez terminada la excarcelación. El conductor quedó ingresado con pronóstico reservado, mientras en la carretera continuaban las labores necesarias para retirar el camión y despejar el tramo afectado.
Para quienes quedaron retenidos en la AP-7, la madrugada se convirtió en una espera prolongada entre desvíos y luces de emergencia. Para el camionero, el accidente abrió una lucha mucho más dura, iniciada dentro de una cabina deformada y prolongada después en el hospital.
La investigación deberá fijar ahora la secuencia completa del vuelco y las circunstancias que rodearon el siniestro. Lo confirmado hasta ese momento es el rescate de un hombre atrapado, el traslado crítico a Tarragona y una autopista cerrada por una escena que paralizó la circulación al amanecer.






