Muere un hombre de 56 años arrollado por un tren en un paso a nivel de Zalla

Un hombre de 56 años murió este lunes, 2 de noviembre, arrollado por un tren en Zalla, Bizkaia. El atropello ocurrió en un paso a nivel del barrio de Aranguren y dejó interrumpida parte de la circulación ferroviaria durante la tarde.
El siniestro se produjo alrededor de las seis y media de la tarde. Hasta ese cruce se desplazaron sanitarios para atender al hombre, pero su intervención terminó con la confirmación del fallecimiento en el lugar del arrollamiento.
El tren implicado cubría el recorrido entre La Calzada y Bilbao. El punto del atropello estaba en Aranguren, dentro del municipio de Zalla, una localización que sitúa el suceso en el corredor ferroviario que comunica esa zona con la capital vizcaína.
El Departamento vasco de Seguridad confirmó la muerte del varón. La Ertzaintza abrió una investigación para aclarar lo ocurrido, con las circunstancias del atropello todavía pendientes de determinar en las primeras informaciones de la noche.
La primera valoración apuntaba a un hecho accidental. Esa apreciación era provisional: la investigación seguía abierta y no se había comunicado una conclusión sobre cómo llegó a producirse el arrollamiento en el paso a nivel.
La muerte obligó a suspender la circulación de la línea C4 de Cercanías Bilbao entre Aranguren y Balmaseda. La interrupción afectó así al servicio ferroviario que atraviesa el entorno del barrio donde había ocurrido el atropello.
El aviso sobre las alteraciones del servicio también incluía el tramo entre Zalla y Sodupe. Adif informó de los cortes y de la puesta en marcha de una alternativa por carretera para los desplazamientos afectados por el suceso.
A las ocho y media de la tarde, la circulación entre Aranguren y Balmaseda continuaba interrumpida. El corte se prolongaba, por tanto, unas dos horas después del arrollamiento, sin que en ese aviso se anunciara la recuperación del servicio.
Los usuarios de la línea estaban siendo trasladados por carretera mientras permanecía suspendido el paso de los trenes. El transporte alternativo permitió atender los trayectos afectados durante una tarde marcada por la intervención en las vías.
La información sobre la víctima se limitaba entonces a su edad y sexo: un hombre de 56 años. Su nombre y las circunstancias personales de su presencia en el cruce no figuraban en los datos difundidos sobre el fallecimiento.
Zalla arrastraba ya un problema de cruces ferroviarios: en enero de 2026 se contabilizaban 34 pasos a nivel. Esa cifra situaba al municipio a la cabeza de Euskadi y muestra el peso del ferrocarril en su trama urbana.
En aquel mes se había anunciado la redacción de un proyecto para suprimir doce cruces mediante una reordenación de las vías. Era un plan previo a esta muerte, sin que esa información permita establecer el estado de las obras en noviembre.
Las noticias del atropello no precisaban el funcionamiento de las barreras ni de las señales del paso de Aranguren. La investigación debía aclarar la secuencia del siniestro; los primeros datos no permitían atribuir un fallo técnico o una conducta concreta.
La tarde terminó con una muerte confirmada, una investigación abierta y viajeros desviados a la carretera. En el último aviso verificado de las 20:30, el tramo entre Aranguren y Balmaseda seguía cerrado a los trenes tras el arrollamiento mortal.






