Santiago Peña dimite en Paraguay por la crisis del Banco Ueno

La crisis del Banco Ueno ha alcanzado la Presidencia de Paraguay. Santiago Peña anunció este jueves, 5 de noviembre, su decisión de dimitir después de que la intervención de la entidad dejara a millones de depositantes temporalmente sin acceso a su dinero.
Entre los afectados hay pensionistas cuyos recursos quedaron atrapados por la crisis de liquidez. El problema que precedió a la renuncia tenía una consecuencia inmediata para los clientes: sus depósitos seguían allí, pero no podían disponer de ellos.
El anuncio llegó a través de un vídeo difundido en redes sociales. Peña comunicó que presentaba su renuncia y vinculó la decisión con la estabilidad del país, la preservación de las instituciones democráticas y la necesidad de mantener la paz social.
La salida fue anunciada cuando ya existían preparativos para someter al mandatario a un juicio político por la crisis bancaria. La presión había pasado del bloqueo de los ahorros a una amenaza directa contra su continuidad al frente del Ejecutivo.
En su mensaje, Peña pidió disculpas a los paraguayos ante la posibilidad de haberles fallado. También aseguró que nunca había querido defraudar su confianza, una explicación dirigida a una población golpeada por la incertidumbre sobre sus ahorros.
La intervención de los reguladores había comenzado el martes por la mañana. La congelación de los depósitos desató protestas generalizadas, de modo que la dimisión anunciada el jueves llegó apenas dos días después del estallido de la crisis.
El alcance de Ueno ayuda a explicar la dimensión de la sacudida: aproximadamente una de cada tres personas del país tenía depósitos en esa entidad. La restricción para acceder al dinero afectó así a una parte considerable de la población paraguaya.
Peña situó la devolución de los recursos entre sus principales deseos al comunicar su marcha. Reclamó que el Fondo de Garantía de Depósitos cumpliera su función y que se protegiera a quienes habían confiado su dinero al sistema financiero.
Sus palabras expresaban una petición de protección para los ahorradores. El anuncio de renuncia no incluía un calendario concreto de devolución en el mensaje recogido, por lo que la recuperación del dinero seguía siendo una cuestión pendiente para los afectados.
La Cámara de Diputados aceptó este jueves activar un juicio político contra Peña pese al anuncio de renuncia. Los 78 asistentes votaron a favor por unanimidad; la decisión debía pasar al Senado, donde se requiere una mayoría de dos tercios para declararlo culpable.
La crisis interna sorprendió a Peña en una etapa de acercamiento a Estados Unidos. En marzo había firmado el acuerdo SOFA, que regula la presencia temporal de personal civil y militar estadounidense y de empresas de ese país en territorio paraguayo.
El pacto contempla actividades relacionadas con visitas de buques, entrenamiento y ejercicios militares. Ese era uno de los antecedentes de la relación con Washington cuando la intervención de Ueno desplazó la atención hacia los ahorros bloqueados.
El mes anterior, Christopher Landau se había reunido con Peña en Asunción y había destacado el papel regional de Paraguay. Después, el mandatario viajó a Washington para abordar con Scott Bessent asuntos de minerales críticos y cooperación económica.
Al cerrar su mensaje de renuncia, Peña defendió la primacía de la estabilidad de la República sobre cualquier cargo. Mientras anunciaba su retirada, el problema que había precipitado la crisis continuaba abierto: millones de depositantes esperaban recuperar el acceso a su dinero.






