Helena Jubany: la defensa del principal investigado aplaza otra vez el juicio con una nueva maniobra

El caso por el asesinato de Helena Jubany volvió a quedar atrapado en un punto decisivo cuando la audiencia preliminar prevista en Sabadell fue suspendida a última hora, frenando otra vez la posibilidad de abrir juicio oral contra Santiago Laiglesia tras casi veinticinco años de espera.
La vista debía celebrarse el 21 de julio de 2026 y era el trámite previo para que la jueza examinara las pruebas ya presentadas por las partes y decidiera si la causa seguía su camino hacia la Audiencia de Barcelona para ser juzgada por un jurado popular.
La suspensión llegó después de un nuevo recurso de la defensa del principal investigado, que alegó no disponer todavía de la contrapericial biológica sobre el ADN encargada a un centro privado de Canarias y pidió más tiempo para completar ese informe.
Según las referencias coincidentes publicadas sobre este movimiento, la defensa sostuvo que ese análisis alternativo no estaría listo hasta un periodo situado entre mediados de septiembre y finales de octubre, un calendario que volvía a empujar el procedimiento varios meses más allá.
La jueza aceptó aplazar la audiencia, una decisión que volvió a interrumpir la recta final de una investigación marcada durante años por archivos, reaperturas, informes cruzados y una presión constante de la familia para evitar que el crimen quedara enterrado por el paso del tiempo.
La acusación particular interpretó el paso de la defensa como una nueva maniobra dilatoria y denunció que el sospechoso estaba usando todos los márgenes procesales posibles para retrasar el momento en que un tribunal tenga que decidir si se sienta finalmente en el banquillo.
El enfado no se explica solo por el aplazamiento puntual, sino por el momento en que llega: los escritos de acusación y defensa ya estaban presentados y la audiencia preliminar era la puerta inmediata a una resolución sobre la apertura del juicio oral.
La familia de Helena Jubany y su representación legal sostienen que la contrapericial se activó demasiado tarde, porque la prueba genética que ahora se pretende discutir llevaba meses incorporada a la causa antes de que la defensa impulsara este nuevo informe alternativo.
Ese choque alrededor del ADN se ha convertido en una de las piezas más sensibles del procedimiento, porque los últimos avances científicos reactivaron la causa y devolvieron al primer plano la posibilidad de atribuir responsabilidades penales por un crimen ocurrido en diciembre de 2001.
La indignación de los allegados crece además por el desgaste acumulado de una investigación que ha atravesado décadas de incertidumbre y que, cada vez que parece acercarse a un hito decisivo, vuelve a enredarse en recursos, plazos técnicos y nuevas discusiones procesales.
Entre las peticiones planteadas tras la suspensión figura que la nueva audiencia se celebre durante la primera quincena de septiembre, una fórmula con la que la acusación intenta impedir que la espera se alargue hasta el otoño y vuelva a enfriar una causa ya extremadamente lenta.
El trasfondo judicial es especialmente áspero porque el caso Helena Jubany simboliza uno de los episodios criminales más persistentes de Catalunya, con una familia obligada a sostener durante años la batalla pública y legal para mantener viva la investigación.
La nueva paralización no cambia el núcleo del procedimiento, pero sí retrasa otra vez el instante en que la jueza deba pronunciarse sobre si existen bases suficientes para enviar la causa a juicio y obligar al principal investigado a responder ante un jurado.
Así, el proceso entra en otro compás de espera cargado de tensión: por un lado, una defensa que reclama tiempo para disputar la prueba genética; por otro, una familia que ve cómo la promesa de justicia vuelve a alejarse justo cuando parecía estar más cerca que nunca.






