Vito Quiles huye de una concentración en Ceuta tras ser abucheado y dividir la protesta por la crisis migratoria
La concentración convocada en Ceuta contra la presión migratoria acabó convertida en una escena de fractura cuando la presencia de Vito Quiles desvió el foco y encendió a una parte de los asistentes hasta forzar su salida entre abucheos.
El acto reunió a centenares de personas en la Plaza de los Reyes durante la noche del 2 de agosto, en un ambiente ya muy cargado por varios días de tensión en la ciudad autónoma tras la llegada de migrantes desde el jueves.
Lo que había comenzado como una protesta contra la gestión de la crisis terminó dividido en dos bloques enfrentados, con gritos contra Pedro Sánchez por un lado y cánticos de rechazo directo a Quiles por el otro.
Entre los asistentes se extendió la acusación de que el agitador había acudido para apropiarse de una movilización impulsada también por asociaciones vecinales y para convertir el malestar local en un escaparate político propio.
Los reproches no se quedaron en murmullos. A su llegada, recibió insultos, silbidos y gritos de expulsión, aunque también hubo un grupo minoritario que respondió con aplausos y vítores a su nombre.
La tensión subió en cuestión de minutos cuando Quiles se internó en la plaza y un grupo numeroso empezó a increparle de cerca, obligándolo a abandonar la concentración escoltado por su equipo de seguridad.
La escena dejó una imagen muy concreta del clima en Ceuta: una protesta nacida del miedo, la fatiga y la sensación de abandono terminó quebrada por la irrupción de figuras externas asociadas a la agitación ultra.
En paralelo, también se señaló la presencia de activistas vinculados al entorno de la ultraderecha, entre ellos integrantes de Save Europe Act, que desplegaron una pancarta con un mensaje en inglés reclamando reinmigración en España.
Mientras tanto, varios vecinos insistieron en que el problema de fondo no había desaparecido, pero lamentaron que el ruido político arrastrara la protesta fuera de su objetivo inicial y la convirtiera en una pelea entre bandos.
Uno de los mensajes que más peso tuvo entre los presentes fue la apelación a la unidad del llamado pueblo caballa, aunque esa llamada chocó de frente con otros asistentes que rechazaban tanto el tono como la deriva del acto.
La fractura también se hizo visible en las respuestas a los discursos más duros sobre la llegada de menores y migrantes, porque parte de la plaza respondió recordando que la crisis no podía resolverse a base de odio ni señalamiento.
Pese al nivel de tensión, no fue necesaria una intervención directa para disolver disturbios graves, aunque la Policía Nacional mantuvo la zona perimetrada mientras pequeños grupos seguían discutiendo hasta que la concentración fue perdiendo fuerza.
El episodio encaja con un clima previo de enfrentamiento en Ceuta, donde ya se habían producido protestas contra la presencia de Quiles, Alvise Pérez y otros referentes ultras antes del inicio de la manifestación principal.
Al final, la imagen dominante no fue la de una protesta compacta por la crisis migratoria, sino la de una plaza rota por los abucheos, la confrontación y la huida apresurada de quien muchos señalaron como el detonante de la división.






