Amputan un pie a ‘El Niño’ tras recibir cinco disparos en Madrid

La madrugada dejó una escena de violencia en la zona de Ronda Sur, en Puente de Vallecas, y horas después un hombre gravemente herido apareció ante un hospital de Móstoles. Rafael Francisco Hornero Cruz, conocido como ‘El Niño’, había recibido cinco disparos antes de ser trasladado en un Mercedes negro.
La gravedad de las heridas terminó imponiendo una consecuencia irreversible: los médicos tuvieron que amputarle uno de los pies. El herido permanece ingresado tras un ataque cuya secuencia todavía se intenta reconstruir, mientras el foco de la investigación sigue puesto en lo sucedido aquella madrugada en Madrid.
El aviso que activó la respuesta policial partió de una detonación escuchada poco antes del amanecer. Un testigo alertó de disparos en Ronda Sur y describió cómo varias personas introducían a un hombre herido en un vehículo antes de abandonar el lugar con rapidez.
Cuando los agentes llegaron a la zona encontraron indicios que apuntaban a un episodio violento: vainas, un cartucho, restos de sangre y un teléfono. Cada uno de esos elementos quedó bajo análisis para determinar quién estuvo allí, cómo se produjo el ataque y qué ocurrió después de los disparos.
El recorrido del herido no terminó en Vallecas. El vehículo llegó hasta el Hospital de Móstoles con cuatro personas a bordo y dejó a Rafael Hornero ante el servicio de urgencias. Quienes lo acompañaban se marcharon sin ser identificados, dejando atrás a un hombre con lesiones críticas.
La aparición del Mercedes negro añadió otra pieza a un relato fragmentado. Durante el trayecto, el coche fue localizado en una gasolinera de Moratalaz y la presencia de una patrulla precedió a una fuga por la M-40. El rastro se perdió antes de que se conociera el desenlace hospitalario.
Los cinco impactos alcanzaron principalmente las extremidades inferiores, además de otras zonas de las piernas. La dimensión de esas heridas explica la intervención quirúrgica posterior y sitúa la amputación como el desarrollo más grave conocido hasta ahora de un tiroteo que sigue sin autores identificados públicamente.
La Policía Nacional investiga la posible conexión entre el tiroteo de Puente de Vallecas y el abandono ante el hospital. La relación entre ambas escenas es una línea central de las pesquisas, pero la motivación exacta y el papel de cada persona implicada continúan sin confirmación oficial.
Entre las hipótesis abiertas aparece un posible ajuste de cuentas vinculado a entornos delictivos. También se explora la posibilidad de un vuelco, expresión utilizada para describir robos entre grupos criminales. Ninguna de esas explicaciones ha sido acreditada y la investigación permanece abierta.
Rafael Hornero es conocido por el alias de ‘El Niño’ y ha sido relacionado con el entorno de Samuelillo, un grupo asociado a alunizajes y otros delitos en la Comunidad de Madrid. Ese contexto forma parte de las líneas que ayudan a los investigadores a perfilar el entorno del herido, no una conclusión sobre el ataque.
La huida, el abandono y los intentos de limpiar la sangre de la escena dibujan una cadena de movimientos pensada para dejar pocas respuestas. Sin embargo, los restos recuperados en la vía pública, el teléfono localizado y las imágenes disponibles pueden resultar decisivos para fijar una cronología verificable.
El estado del herido convirtió una madrugada de disparos en una noticia marcada por una secuela permanente. La amputación no resuelve las incógnitas previas; al contrario, subraya la violencia del episodio y aumenta la presión sobre una investigación que todavía busca identificar a quienes participaron en él.
La investigación deberá aclarar qué desencadenó el enfrentamiento, desde qué punto se efectuaron los disparos y por qué el herido fue llevado hasta Móstoles. También falta determinar si las personas que viajaban con él estaban presentes en el tiroteo o llegaron después para sacarlo de la zona.
Por ahora, el caso conserva una imagen inquietante: un rastro de sangre en Ronda Sur, un vehículo que se pierde por la M-40 y un hombre abandonado ante un hospital con cinco balas en el cuerpo. La amputación fija el coste humano de una noche que Madrid aún no ha conseguido explicar.






