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Ceuta: en libertad con cargos el detenido por el ataque al coche de Julia Ferreras

El joven detenido por golpear y romper la luna del vehículo de Julia Alejandra Ferreras ha quedado en libertad con cargos. La decisión no cierra el caso: la investigación sigue abierta y el procedimiento continúa mientras se aclaran todas las responsabilidades del ataque ocurrido en Ceuta.

Ferreras, diputada de la Asamblea por Ceuta Ya!, viajaba en su coche cuando una concentración junto al puerto convirtió la salida de vehículos en un escenario de violencia. El automóvil recibió el impacto de huevos y piedras y sufrió daños visibles en la luna, el capó y otras partes de la carrocería.

El detenido tiene 22 años y fue arrestado por un presunto delito de daños después de que el vehículo fuera golpeado durante los incidentes. Tras comparecer ante la justicia, queda a disposición del juzgado en libertad mientras avanza la fase de instrucción que deberá ordenar el relato completo de aquella tarde.

La diputada y las dos personas que la acompañaban prestaron declaración en el Palacio de Justicia. En el interior viajaban el activista Rafael Borrego y la abogada Sofía Cánovas, que habían quedado atrapados en una situación que se volvió cada vez más tensa alrededor de la zona portuaria.

La concentración se había convocado por la anunciada llegada a la ciudad de integrantes de Negu Gorriak/Derecho a Techo. El vehículo de Ferreras no estaba vinculado a ese colectivo, pero sus ocupantes fueron confundidos con las personas a las que algunos asistentes esperaban a la salida del ferry.

La confusión desembocó en una persecución breve y violenta. Varias personas se abalanzaron sobre el coche, lanzaron objetos y trataron de impedir su paso. La intervención policial fue necesaria para abrir una salida entre el tumulto y sacar del entorno a quienes iban dentro del vehículo atacado.

La investigación no se limita al arresto del joven. Durante los altercados también fue identificada otra persona por resistencia a la autoridad, y esa línea permanece abierta. El juzgado deberá separar las conductas individuales y determinar qué participación tuvo cada implicado en los hechos.

El paso de la detención a la libertad con cargos marca un avance judicial concreto, pero no equivale a una absolución ni al archivo de la causa. El investigado deberá permanecer localizable y responder a las diligencias que se acuerden mientras se incorporan testimonios, informes y posibles imágenes del ataque.

El coche quedó destrozado en un episodio que añadió miedo a una jornada ya cargada de tensión social en Ceuta. Los tres ocupantes lograron abandonar la zona sin daños físicos graves, aunque el ataque dejó una denuncia, desperfectos materiales y la necesidad de reconstruir cómo se formó la agresión.

La condición de diputada de Ferreras no evitó que el vehículo fuera identificado como objetivo en medio de la confusión. Ella misma trató de explicar quién era y que no formaba parte del grupo cuya llegada había motivado la protesta, pero los gritos y los golpes continuaron antes de que el coche pudiera salir.

La instrucción tendrá que valorar tanto los daños causados como el contexto de los incidentes. La secuencia incluye una convocatoria difundida en redes, una concentración en el puerto y un ataque a un automóvil cuyos pasajeros fueron increpados por una asociación que no integraban ni representaban.

El caso vuelve a poner el foco en la responsabilidad que sigue a una concentración cuando esta deriva en violencia. La protesta no explica ni borra los daños sobre un vehículo ni el riesgo creado para quienes viajaban dentro, y esa es la frontera que ahora examinan las diligencias judiciales.

Con el detenido fuera de prisión y sujeto a la causa, el relato judicial entra en una etapa menos visible pero decisiva. Declaraciones, identificaciones y pruebas materiales deberán fijar si hubo más participantes y cuál fue el alcance penal de cada gesto dentro del ataque.

La luna rota del coche no fue el final de aquella tarde, sino el comienzo de un procedimiento que mantiene abiertas varias preguntas. Ceuta deja atrás el estallido inmediato, pero la causa seguirá avanzando hasta establecer responsabilidades por una agresión que transformó una protesta en una escena de miedo.

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