Castellón: denuncian que un vecino vertió líquido corrosivo en el coche de la familia de Lina

La familia de Lina, una niña de Castellón con discapacidad, ha vuelto a acudir a la Policía Nacional después de descubrir un nuevo daño en su coche. Esta vez no hablan de una avería casual: sostienen que una cámara grabó a un vecino acercándose de madrugada y vertiendo un líquido sobre una rueda del vehículo.
El coche estaba estacionado en una plaza reservada para personas con discapacidad cuando ocurrió el episodio denunciado. Para la familia, ese detalle agrava la inquietud: el vehículo forma parte de la logística diaria con la que acompañan a Lina, cuya movilidad requiere una atención constante y apoyos adaptados.
Las imágenes de seguridad son ahora la pieza central de la denuncia. En ellas se apreciaría a un hombre que sale de una vivienda próxima, se aproxima al automóvil y vierte una sustancia sobre una de las ruedas delanteras antes de regresar al edificio, siempre de acuerdo con el relato de los familiares.
La familia cree que el líquido pudo deteriorar componentes vinculados al frenado, aunque será la investigación y el análisis técnico los que determinen qué sustancia era y qué daños causó. La denuncia no convierte por sí sola a nadie en culpable: identifica una sospecha que deberá ser contrastada por los agentes.
El temor no nació esa madrugada. Los allegados relatan que el coche había sufrido problemas repetidos durante cerca de dos años, concentrados en la zona de las ruedas y los frenos. Durante un tiempo atribuyeron los restos encontrados junto al vehículo a animales, hasta que la repetición de los incidentes les llevó a instalar una cámara.
La decisión de vigilar el coche cambió por completo el escenario. Lo que antes eran daños difíciles de explicar pasó a quedar bajo el foco de una grabación que la familia considera decisiva. El material, junto con la denuncia, deberá ser valorado para aclarar la secuencia, la identidad de la persona captada y el alcance del posible delito.
La madre de Lina apunta a un posible conflicto por la plaza de estacionamiento, aunque explica que no existía trato previo con el vecino señalado. Esa es una de las hipótesis planteadas por la familia, no una conclusión de la investigación. La Policía tendrá que comprobar si hubo roces anteriores, amenazas o cualquier otro elemento relevante.
El caso vuelve a colocar a Lina en el centro de una situación que su familia describe como desgastante. Meses antes, la niña sufrió el robo de su silla de ruedas eléctrica, un dispositivo esencial para su autonomía. Aquella sustracción dejó a la familia en una carrera contrarreloj para recuperar una ayuda de movilidad difícil de reemplazar.
Los familiares sospechan que ambos episodios podrían tener relación, pero reconocen que no cuentan con pruebas que unan al vecino denunciado con el robo de la silla. Esa cautela es relevante: por ahora se investigan hechos distintos y cualquier conexión deberá sostenerse en evidencias, no en la coincidencia de que ocurrieran en la misma calle.
La inquietud crece porque el posible daño afecta a una zona crítica del vehículo. Una alteración en ruedas o frenos puede poner en riesgo un trayecto cotidiano, especialmente cuando el coche se utiliza para atender las necesidades de una menor. La familia reclama que el caso se investigue con rapidez para saber si el automóvil fue manipulado de forma intencionada.
El Ayuntamiento ha confirmado que conoce la situación de la familia y que la plaza estaba destinada a personas con discapacidad. Al margen de la denuncia concreta, el episodio abre una preocupación más amplia sobre la seguridad de quienes dependen de estacionamientos adaptados y de vehículos para sostener rutinas de cuidado, colegio, consultas y desplazamientos básicos.
La grabación no cierra el caso; lo abre. Los investigadores deberán revisar su calidad, establecer la cronología, estudiar el líquido hallado si se conserva una muestra y recoger las declaraciones necesarias. También podrán determinar si los desperfectos previos responden al mismo patrón o si tienen explicaciones independientes, una diferencia esencial para el procedimiento.
Mientras la investigación avanza, la familia vive con la sensación de que cada salida exige una precaución adicional. El coche no es un objeto secundario en su día a día: es parte de la red que permite a Lina desplazarse con seguridad. Por eso, el miedo no se limita al coste de una reparación, sino a la posibilidad de que un daño provocado tenga consecuencias mayores.
La denuncia deja una escena incómoda en Castellón: una familia que ya había pedido ayuda tras el robo de una silla adaptada vuelve a mirar las cámaras para entender qué pasó junto a su coche. Ahora corresponde a la investigación separar los indicios de las certezas y decidir si aquel vertido fue una agresión deliberada contra su seguridad.






