Madrid: 20.000 personas participan en la Marcha por la Dignidad por Ceuta y elecciones

Madrid amaneció con el centro preparado para una movilización de gran recorrido y fuerte carga política. La Delegación del Gobierno cifró en unas 20.000 personas la asistencia a la segunda Marcha por la Dignidad, convocada para reclamar elecciones generales y expresar apoyo a Ceuta.
La concentración arrancó en la plaza de Cibeles y avanzó por la calle de Alcalá, la Gran Vía y la calle Princesa. El destino era el Arco de la Victoria, en Moncloa, tras varias horas de marcha por uno de los ejes más transitados de la capital.
La convocatoria partió de Sociedad Civil Española, una plataforma que agrupa a más de 150 asociaciones. Sus promotores situaron la crisis de Ceuta y Melilla en el centro del acto, junto a la petición de adelantar las elecciones generales antes de noviembre.
El lema de la movilización unió la apelación a la dignidad con la defensa de España y el respaldo a las dos ciudades autónomas. En las pancartas y el manifiesto se reclamó una respuesta política a la situación que atraviesa Ceuta tras la reciente presión migratoria.
Uno de los mensajes centrales fue la exigencia de una convocatoria inmediata de elecciones generales. Los organizadores pidieron que la ciudadanía pudiera expresar su voluntad en las urnas y plantearon garantías sobre la limpieza del proceso electoral.
La marcha contó con la presencia del presidente de Vox, Santiago Abascal, y de dirigentes del Partido Popular encabezados por su secretario general, Miguel Tellado. Ambas formaciones habían confirmado su asistencia antes de que la columna saliera desde Cibeles.
Abascal acusó al Ejecutivo de no haber resuelto la situación de Ceuta desde la entrada de migrantes de finales de julio. También cuestionó la gestión de los menores que permanecen solos en la ciudad y volvió a defender su devolución a Marruecos con sus familias.
Tellado sostuvo que el Gobierno había incurrido en una dejación de funciones ante la crisis ceutí. El dirigente popular afirmó que existían informes previos y vinculó su crítica a la situación política nacional y a los casos de corrupción que afectan al Ejecutivo.
El manifiesto fue más allá de la convocatoria electoral y planteó activar el procedimiento del artículo 102 de la Constitución contra el presidente del Gobierno. Esa petición forma parte de la ofensiva política de los convocantes y no implica por sí misma la apertura de un proceso.
La protesta llegó precedida de críticas institucionales. Félix Bolaños calificó de delirante el texto de la convocatoria y cuestionó el bloque político que, a su juicio, se mostraba en torno a la movilización. Las discrepancias se trasladaron así a la calle antes incluso del inicio.
La ciudad activó cortes de tráfico desde primera hora para permitir el paso de la marcha. Las restricciones afectaron al eje entre Cibeles y Moncloa, con desvíos en líneas de autobús y recomendaciones para evitar el vehículo privado en el corazón de Madrid.
La cifra de asistencia adquiere peso porque procede de la Delegación del Gobierno y describe una concentración amplia en pleno centro. No cambia, sin embargo, el carácter político y reivindicativo del acto, construido alrededor de las demandas formuladas por sus organizadores.
La jornada volvió a colocar a Ceuta en el centro del debate nacional, aunque los mensajes de la marcha mezclaron hechos, acusaciones y propuestas partidistas. Las afirmaciones sobre responsabilidades, fraude o traición expresan posiciones de quienes las pronunciaron y deben entenderse dentro de ese marco político.
Al caer la tarde, el recorrido dejó una imagen nítida: miles de personas atravesando Madrid con la crisis ceutí como bandera y las elecciones como exigencia. La marcha cerró sin alterar el calendario electoral, pero elevó la presión discursiva sobre el Gobierno y la oposición.






