El PSOE exige la dimisión de Ana Vázquez tras el incidente del gas pimienta en el Congreso

El episodio que llenó de tensión los pasillos del Congreso ha entrado en una fase nueva. El PSOE exige la dimisión de Ana Vázquez, diputada del PP y portavoz en la Comisión de Interior, después de que exhibiera un aerosol de gas pimienta dentro del hemiciclo durante una sesión de control.
La petición llega tres días después de la escena que rompió el ritmo habitual del pleno. Vázquez mostró el bote mientras interpelaba al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, para denunciar la inseguridad que, a su juicio, afrontan mujeres y menores en Ceuta desde la entrada masiva de inmigrantes de julio.
La presidenta de la Cámara, Francina Armengol, frenó la intervención al considerar el objeto un arma prohibida en el recinto parlamentario. Le ordenó abandonar el salón y entregarlo a la Policía. La diputada salió del hemiciclo, pero el trayecto del aerosol abrió una secuencia de hechos todavía más incómoda.
Vázquez sostuvo inicialmente que el bote estaba vacío. Sin embargo, no lo llevó directamente a los agentes. Se lo entregó a un trabajador del Grupo Popular para que comprobara si quedaban restos en su interior, una decisión que convirtió una protesta parlamentaria en un problema de seguridad dentro de la sede legislativa.
Poco después, la Policía precintó varias dependencias de la Cámara, incluida una cafetería, tras detectarse gas pimienta procedente presuntamente de un aerosol vaciado en un baño. Varias personas tuvieron que ser atendidas por los servicios médicos. El pleno había dejado de ser solo una batalla de palabras.
La respuesta socialista se ha endurecido con el paso de las horas. Montse Mínguez, portavoz de la Ejecutiva Federal y secretaria general del Grupo Socialista en el Congreso, acusó a Vázquez de mentir sobre el estado del bote y de mantener esa versión después de que la situación se desbordara.
En su mensaje, Mínguez situó el foco en la cadena completa: la entrada del objeto, la afirmación de que estaba vacío, la intervención de un compañero y el riesgo para quienes trabajaban en las dependencias afectadas. Su conclusión fue directa: la diputada debe dejar el acta y dar por terminada su etapa parlamentaria.
La exigencia no nace de cero. Sumar, socio minoritario del Gobierno, ya había reclamado la dimisión de Vázquez tras el incidente. La nueva posición del PSOE amplía el frente político contra la diputada y deja al PP ante una crisis que empezó con una exhibición y acabó con zonas cerradas y personal atendido.
El Partido Popular ha admitido que manipular el aerosol fue un error, aunque ha defendido que la intención de Vázquez era visibilizar una situación de inseguridad en Ceuta. Esa explicación no ha cerrado el debate sobre cómo entró el objeto, qué ocurrió después y por qué el incidente afectó a trabajadores de la Cámara.
La controversia también tiene una dimensión reglamentaria. La Mesa del Congreso prevé estudiar si abre un expediente por la aplicación del artículo 101 del Reglamento. El posible procedimiento podría desembocar en una suspensión temporal de la diputada, una consecuencia que mantiene el caso abierto más allá del choque político inmediato.
El antecedente del miércoles quedó marcado por la imagen de una diputada expulsada del hemiciclo tras exhibir un aerosol. Lo que siguió fue una discusión sobre seguridad, responsabilidades y límites. El foco ya no está solo en el objeto que se mostró durante una pregunta, sino en su recorrido posterior dentro del edificio.
Para el PSOE, la gravedad no reside únicamente en haber llevado gas pimienta al pleno. La formación vincula la conducta con el peligro para trabajadores y con la versión mantenida por la diputada. Esa lectura explica que la petición de dimisión se formule ahora como una respuesta a toda la secuencia y no a un gesto aislado.
La defensa del PP insiste en que el aerosol pretendía ilustrar la realidad de Ceuta, pero el incidente ha desbordado ese argumento. El precinto de estancias y la atención sanitaria transformaron la escena en una cuestión institucional. Cada nuevo pronunciamiento político aumenta la presión mientras la Cámara prepara su propio examen del caso.
El Congreso se asoma así a una semana decisiva para Ana Vázquez. La reclamación de dimisión ya está sobre la mesa y la Mesa deberá decidir si activa un expediente. Entre el escaño, el baño donde se detectó el gas y las dependencias cerradas, el episodio conserva una huella que no se disipa con facilidad.






