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Juicio por el crimen de Beniel: los testigos describen un ataque en la cabeza hasta el suelo

La segunda sesión del juicio con jurado por la muerte de un vecino en Beniel ha devuelto al tribunal a la tarde del 24 de enero de 2025. La pieza central ha sido la reproducción de un testimonio grabado durante la instrucción, porque uno de los dos testigos directos ya había fallecido y el otro no podía acudir por su estado de salud.

En aquella grabación, uno de los hombres que estaba junto a la víctima relató que el acusado inició la agresión sin dejar margen para escapar. El ataque se dirigió a la cabeza y, tras varios impactos, continuó cuando el hombre ya estaba en el suelo. Esa secuencia es ahora una de las claves que deberá valorar el jurado popular.

La acusación sitúa la muerte en una carretera de la Vereda de la Basca, en el límite entre Beniel y Alquerías. La víctima, de 63 años, se encontraba sobre su bicicleta conversando con otras personas cuando fue abordada. El proceso trata de determinar cómo se produjo la agresión y qué capacidad de defensa tuvo el fallecido.

La prueba reproducida habla de al menos cinco golpes en la cabeza antes de que el agresor siguiera golpeando en el suelo. El detalle no resuelve por sí solo la responsabilidad penal, pero coloca ante el jurado una descripción de extrema violencia que conecta con el debate sobre la posible alevosía y el sufrimiento causado.

Los testimonios directos llegaron al juicio desde una grabación realizada en fase de instrucción. La ausencia física de quienes presenciaron los hechos no ha borrado su relato: la sala ha escuchado sus palabras mediante una prueba preconstituida, incorporada para preservar una declaración que ya no podía repetirse en condiciones ordinarias.

También declararon familiares de la víctima, que describieron un clima de tensión previo. Uno de los primos afirmó haber visto al acusado, unos treinta minutos antes del ataque, inmóvil tras un tablacho y observando al grupo desde unos cincuenta metros. El dato ha introducido en la vista la idea de una posible espera antes de la agresión.

Los parientes recordaron además discusiones y episodios violentos en las semanas anteriores. Entre esos antecedentes figura un altercado tras Reyes, cuando el procesado habría acudido con un trozo de madera y con amenazas de muerte. El tribunal no juzga aquellos hechos de forma aislada, pero los escucha como parte del contexto que rodeaba a ambos vecinos.

La familia explicó que el fallecido dependía de ayuda cercana para tareas básicas y para afrontar gastos cotidianos. Ese retrato ha dado otra dimensión a la sesión: no solo se discute una mecánica de golpes, sino la ausencia que dejó en una red familiar que sostenía al hombre antes de que la violencia irrumpiera en aquella carretera.

La declaración de la abuela del acusado ofreció una versión distinta sobre el origen del conflicto. La mujer vinculó las disputas a quejas por los ladridos de sus perros y aseguró que existían amenazas previas de la víctima. También habló de una denuncia y de una orden de alejamiento que, afirmó, el fallecido incumplía al pasar por la zona.

En su intervención, la abuela relató que había recomendado a su nieto modificar sus trayectos para evitar encuentros. Describió además limitaciones severas de vista y oído y dijo que el audífono que utilizaba estaba averiado aquel día. Esos elementos forman parte del marco que la defensa plantea para explicar el estado del acusado en el momento de los hechos.

La defensa sostiene que las condiciones de discapacidad y salud mental del joven deben ser examinadas por el jurado. La Fiscalía, por su parte, solicita trece años de prisión por asesinato. La distancia entre ambas posiciones atraviesa un juicio que no se limita a decidir qué pasó, sino también qué grado de comprensión y voluntad tuvo el procesado.

Tras el altercado, la abuela afirmó que su nieto regresó a casa y le dijo que había discutido con la víctima, a la que creía inconsciente. Ese relato posterior ha quedado incorporado a una vista que reúne declaraciones familiares, testimonios de quienes estuvieron allí y pruebas periciales previstas para los próximos días de juicio.

El proceso se prolongará durante la semana en la Audiencia Provincial de Murcia. Después de la prueba testifical, el jurado deberá escuchar a agentes, especialistas y a las partes antes de recibir el objeto del veredicto. Cada sesión añade fragmentos a una reconstrucción marcada por un enfrentamiento vecinal y una muerte violenta.

Por ahora, el juicio no ha dictado una conclusión sobre la culpabilidad. Lo que ha quedado expuesto en esta jornada es el peso de un testimonio conservado a tiempo y la disputa entre las versiones de las familias. En Beniel, la investigación que comenzó tras la muerte de enero de 2025 ha entrado en su tramo más público y decisivo.

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