Muere un montañero tras caer por Torrecerredo, la cumbre más alta de Picos de Europa

La montaña se volvió silencio en Torrecerredo, la cumbre más alta de los Picos de Europa. Un montañero murió este jueves después de precipitarse por una zona de altura en el concejo asturiano de Cabrales, un terreno donde cada paso queda expuesto a la roca, al vacío y a una ayuda que tarda en abrirse camino.
El accidente ocurrió en el Pico Torrecerredo, en el macizo central de los Picos de Europa. La caída fue estimada entre 40 y 60 metros, una distancia que convirtió la alerta inicial en una carrera contra un desenlace que ya parecía irreversible para quienes recibieron la llamada de auxilio.
El primer aviso entró en el Centro de Coordinación de Emergencias del 112 Asturias a las 13.27 horas. La comunicación advertía de que una persona se había despeñado en la zona de Torrecerredo y de que podía haber fallecido, dejando activado un operativo en una de las áreas más abruptas de la cordillera.
El Grupo de Rescate de Bomberos del Servicio de Emergencias del Principado de Asturias movilizó su helicóptero medicalizado y al equipo de intervención. Llegar hasta el punto exacto exigía abrirse paso por una montaña de paredes, desniveles y corredores donde el acceso terrestre puede quedar limitado durante horas.
A las 14.18 horas, el médico-rescatador confirmó la muerte del montañero. La noticia puso fin a la incertidumbre del aviso, pero no al trabajo en la cumbre: los efectivos permanecieron junto al cuerpo, protegiendo el lugar hasta que pudiera completarse la intervención de la Guardia Civil.
Los bomberos se mantuvieron en Torrecerredo hasta las 15.28 horas, cuando llegó el helicóptero de la Guardia Civil con integrantes del Grupo de Rescate e Intervención en Montaña. La presencia del GREIM permitió asumir el traslado del fallecido desde un escenario donde cada maniobra aérea depende de las condiciones y del relieve.
Los restos mortales fueron evacuados en la aeronave del Instituto Armado hasta La Morgal. Allí aguardaban los servicios funerarios, requeridos por la Guardia Civil, mientras el dispositivo cerraba la parte más dolorosa de una jornada marcada por dos emergencias en el mismo entorno de alta montaña.
El accidente mortal no fue la única llamada que tensó el operativo. Poco después del primer aviso, a las 13.45 horas, el 112 de Castilla y León trasladó una petición de auxilio por una turista francesa de 54 años herida en el Jou Sin Tierre, incapaz de continuar la ruta por sí sola.
La comunicación con la excursionista se había interrumpido tras la alerta, de modo que el rescate tuvo que localizarla y valorar su estado sobre el terreno. La mujer presentaba una posible fractura de tibia y peroné, una lesión que en ese paisaje obliga a actuar con rapidez y una precisión extrema.
Una vez terminada la custodia del fallecido, el helicóptero medicalizado se dirigió al Jou Sin Tierre. El equipo atendió a la montañera en la zona, la estabilizó y la evacuó al Hospital del Oriente, en Arriondas, donde quedó bajo atención sanitaria tras el accidente sufrido durante la excursión.
Torrecerredo no es una cumbre cualquiera. Su altura y su ubicación en el macizo de los Urrieles la convierten en uno de los puntos más exigentes de los Picos de Europa, con itinerarios que exponen a los montañeros a desniveles, roca inestable y cambios rápidos que pueden transformar una salida en una emergencia.
La cronología del día deja una imagen dura: en menos de veinte minutos se activaron dos rescates distintos en el área de Cabrales. Uno terminó con una muerte confirmada en la cumbre; el otro, con una evacuación urgente por una lesión grave en una pierna, en un paisaje sin margen para el error.
La identidad del montañero fallecido no ha trascendido. El caso quedó bajo la actuación de la Guardia Civil tras el traslado del cuerpo, mientras los servicios de emergencia daban por concluida la intervención y la montaña recuperaba esa quietud que, en ocasiones, esconde el rastro de un accidente fatal.
La tragedia vuelve a recordar el precio de la altura cuando una caída rompe cualquier posibilidad de retorno. En Torrecerredo, la llamada de auxilio se convirtió en una confirmación de muerte y en un largo operativo de rescate, con otro herido esperando ayuda en la misma tarde sobre los Picos de Europa.






