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Tres miembros de una familia mueren tras chocar contra un viaducto en la A-8, en Ribadeo

La Autovía del Cantábrico quedó marcada este lunes por un impacto devastador en Ribadeo. Un turismo se salió de la A-8 y terminó contra la columna de un viaducto, en un siniestro que acabó con la vida de tres de las cuatro personas que viajaban dentro.

La salida de vía se produjo poco antes del mediodía, en el margen izquierdo de la calzada. El golpe se concentró contra un elemento fijo de la infraestructura y dejó el vehículo convertido en el centro de una intervención de emergencia de máxima gravedad.

Murieron una mujer de 47 años, un hombre de 54 y un menor de edad. Las víctimas formaban parte de la misma familia y fallecieron en el lugar, donde los equipos movilizados trabajaron mientras se confirmaba el alcance definitivo de la tragedia.

Una cuarta persona que viajaba en el turismo sobrevivió, pero sufrió heridas graves. Fue evacuada en helicóptero medicalizado hasta el Hospital Universitario Lucus Augusti, en Lugo, después de recibir la primera asistencia sanitaria junto a la autovía.

El accidente se localizó en la zona de Vilaframil, dentro del término municipal de Ribadeo. Las primeras alertas describieron una escena muy grave y activaron una respuesta en la que participaron servicios sanitarios, tráfico, bomberos y apoyo local.

En el coche viajaban cuatro personas. El balance inicial reflejó la muerte de los dos adultos y la atención urgente a los otros ocupantes; posteriormente se confirmó el fallecimiento del menor, elevando a tres el número de víctimas mortales de la misma familia.

La violencia del choque obligó a concentrar los recursos en la asistencia de los ocupantes y en el control de una carretera de gran circulación. Patrullas de la Guardia Civil de Tráfico acudieron al punto para asegurar la zona e iniciar las diligencias correspondientes.

También se movilizaron ambulancias de soporte vital y personal de emergencias. La evacuación aérea de la persona herida dejó una imagen precisa de la gravedad con la que se afrontó el siniestro desde los primeros minutos posteriores a la alerta.

El tramo quedó ligado durante horas a la intervención y a las consecuencias de un impacto que no dio margen a quienes iban en el interior. La prioridad fue atender a los supervivientes, preservar el lugar y restablecer la seguridad alrededor de la calzada.

La investigación deberá determinar por qué el vehículo abandonó la trayectoria y acabó contra el pilar. Por ahora, el hecho confirmado es una salida de vía seguida de un choque frontal contra una estructura fija, sin que hayan trascendido las causas del siniestro.

El aviso llegó a los servicios de emergencia a través de particulares que detectaron el accidente. A la respuesta sanitaria y de tráfico se sumaron los bomberos de Barreiros, la Policía Local y voluntariado de Protección Civil para colaborar en el operativo.

La dimensión humana del accidente llevó a activar la disponibilidad de apoyo psicológico especializado. La medida quedó prevista para atender el impacto que una muerte múltiple en carretera puede dejar entre personas allegadas, testigos y profesionales de la intervención.

Ribadeo quedó sacudido por una tragedia concentrada en pocos metros de autovía: cuatro familiares iniciaron el trayecto y solo una persona salió con vida. El silencio posterior al rescate contrasta con la urgencia que ocupó el viaducto durante las primeras horas.

Tres muertes y una persona hospitalizada conforman el balance de un día que terminó en duelo para una familia. La investigación abierta deberá fijar la secuencia completa, mientras permanece la gravedad de una salida de vía con consecuencias irreversibles en la A-8.

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