Adamuz y Urda: dos tragedias ferroviarias en España en nueve meses

El recuerdo de Adamuz seguía abierto cuando Urda apareció en el mapa de la tragedia. Este 28 de octubre de 2026, el choque entre un AVE de Renfe y un tren de Iryo en Toledo ha vuelto a dejar víctimas mortales en la conexión ferroviaria entre Madrid y Andalucía, nueve meses después del siniestro de Córdoba.
La nueva colisión ocurrió hacia las 8:54, en el punto kilométrico 118, cerca de Urda. Los convoyes implicados eran el AVE 2080 y el Iryo 6076, que cubrían el trayecto Madrid-Sevilla. La mañana terminó con vagones descarrilados y un despliegue de emergencia sobre las vías.
En Urda, el AVE alcanzó al convoy de Iryo que circulaba por delante. El impacto provocó el descarrilamiento de coches del tren y la caída de vagones por un terraplén. Esa disposición del terreno añadió dificultad a las tareas de rescate y de atención a quienes viajaban a bordo.
Los primeros balances de Urda hablan de decenas de fallecidos y numerosos heridos, con cifras provisionales que han ido cambiando durante la emergencia. El número definitivo de víctimas sigue pendiente mientras los equipos trabajan entre los coches siniestrados.
El 112 de Castilla-La Mancha movilizó ambulancias, bomberos y equipos de rescate. También se activó la Unidad Militar de Emergencias a petición del Gobierno autonómico, mientras especialistas de la Guardia Civil se desplazaban a la zona del accidente.
La otra fecha que pesa sobre esta jornada es el 18 de enero de 2026. Aquel domingo, en Adamuz, un tren de Iryo que viajaba de Málaga a Madrid descarriló e invadió la vía contigua, por la que pasaba un Alvia de Renfe en sentido contrario.
En Adamuz murieron 46 personas y más de un centenar resultaron heridas. El descarrilamiento y la posterior colisión convirtieron el nombre de la localidad cordobesa en la referencia de una catástrofe cuya investigación continuaba abierta al producirse el choque de Urda.
Los nombres de las dos operadoras se repiten, pero la secuencia conocida de los accidentes es distinta. En Córdoba, un descarrilamiento invadió la vía opuesta; en Toledo, el choque fue por alcance entre trenes que recorrían la ruta hacia Sevilla. Esa diferencia es esencial para analizar cada siniestro.
La coincidencia entre Renfe, Iryo y la conexión con Andalucía no demuestra que ambos accidentes tengan una misma causa. Las circunstancias de Urda están bajo investigación y no existe una conclusión técnica que permita atribuirle el origen del descarrilamiento de Adamuz.
La investigación judicial de Adamuz sigue en Montoro, Córdoba, por posibles delitos de homicidio y lesiones imprudentes. Al conocerse la tragedia de Urda, aún no había personas investigadas en esa causa y seguían pendientes diligencias para esclarecer lo ocurrido en enero.
Entre esas diligencias figura una cita para el 12 de noviembre con técnicos de Iryo y Renfe, otras empresas y peritos judiciales. Su objeto es acceder, descifrar e interpretar los datos de las cajas negras de los dos trenes accidentados en Adamuz.
La nueva emergencia también ha tenido una respuesta desde el municipio cordobés. Su alcalde, Rafael Ángel Moreno, trasladó mensajes de apoyo al presidente de Castilla-La Mancha y al alcalde de Los Yébenes, y ofreció ayuda desde la experiencia de lo vivido en enero.
En Toledo, la destrucción de los vagones obligó a concentrar la respuesta en el rescate y la asistencia a las víctimas. En Córdoba, nueve meses después, continuaba el trabajo judicial. Las dos escenas coinciden ahora en el tiempo: una emergencia abierta y una investigación todavía sin cerrar.
Adamuz y Urda quedan unidos por el calendario, las operadoras implicadas y las vidas perdidas en la red ferroviaria. Sus causas deberán esclarecerse por separado. Este 28 de octubre, España afronta otra tragedia mientras las familias del accidente de enero siguen esperando respuestas.






