Explosión en la fábrica de municiones de El Fargue: alarma en Granada y dos heridos leves

Granada comenzó el viernes 30 de octubre de 2026 con un estruendo que se sintió mucho más allá de El Fargue. Minutos antes de las nueve, una explosión en la fábrica de municiones del barrio interrumpió la mañana de la capital.
Sobre las instalaciones apareció una gran columna de humo, visible desde distintos puntos de la ciudad. Protección Civil describió una nube con forma de hongo y una onda expansiva que se percibió en viviendas próximas al recinto.
El ruido alcanzó también el área metropolitana. La Zubia, Santa Fe y Fuente Vaqueros figuraban entre los municipios desde los que se había escuchado la detonación, a varios kilómetros del lugar donde se produjo.
Las primeras informaciones situaban el incidente en el quemadero, una zona interior de la fábrica. Esa localización era todavía preliminar: no aclaraba qué había detonado ni permitía establecer la causa de la explosión.
En las instalaciones se activó el protocolo de seguridad y comenzó la evacuación ordenada del personal. La información inicial procedente del entorno de la empresa apuntaba a una zona donde, en principio, no debía haber trabajadores.
El primer balance transmitido por emergencias no recogía heridos. Después trascendió que al menos dos personas habían sufrido lesiones auditivas leves. La ausencia de afectados en los avisos iniciales había dado paso a otra información.
Ese dato sobre las lesiones no constituía un balance definitivo de lo sucedido dentro del complejo. El alcance personal de la explosión seguía abierto mientras avanzaba la intervención y se reunía información sobre sus consecuencias.
La Sala de Emergencias coordinó la movilización de la Policía Local de Granada, la Policía Nacional, los bomberos y los sanitarios. El dispositivo reunió a los distintos servicios ante una explosión en un recinto dedicado a municiones.
Al despliegue se incorporaron especialistas de los Tedax y unidades de Seguridad Ciudadana. También acudieron efectivos de la Policía Judicial, la Policía Científica y Subsuelo para intervenir en el entorno de la detonación.
La Unidad de Intervención Policial estableció un primer cordón de seguridad en la zona. La presencia de agentes delimitó el espacio de actuación alrededor de unas instalaciones que acababan de sufrir el estallido.
La Unidad de Prevención y Reacción dispuso un segundo cordón para atender a vecinos y viandantes que pudieran necesitar ayuda. La intervención policial se extendía así al entorno del recinto, además del punto de la explosión.
Dentro de la zona afectada, los Tedax y los agentes de la Policía Científica y Judicial realizaban una inspección técnica. Ese trabajo debía aportar elementos sobre lo ocurrido; todavía no había una explicación confirmada del origen.
Las primeras informaciones tampoco ofrecían una evaluación detallada de los daños materiales. El humo sobre Granada y el estruendo escuchado a kilómetros mostraban la dimensión de la alarma, pero no medían los destrozos dentro de la fábrica.
La mañana dejó una fábrica evacuada, un despliegue de emergencias y al menos dos heridos leves con lesiones auditivas. Seguían pendientes la causa del estallido y el alcance de los daños, las dos incógnitas que el humo no permitía resolver.






