Feijóo promete blindar la subida de las pensiones con el IPC si gobierna

La batalla por las pensiones ha vuelto a colocarse en el centro de la campaña. Desde Bruselas, Alberto Núñez Feijóo ha lanzado una promesa directa: si llega a la Presidencia del Gobierno, las pensiones se actualizarán conforme al IPC y el sistema público mantendrá su viabilidad.
La frase elegida para cerrar el debate fue rotunda. El líder del Partido Popular sostuvo que las pensiones son «innegociables» y que la discusión debía terminar ahí. El mensaje llegó tras su participación en la cumbre del Partido Popular Europeo, en una jornada marcada por el choque entre los dos grandes bloques políticos.
Feijóo aseguró que no habría dudas sobre la revalorización vinculada a los precios. También afirmó que garantizaría la sostenibilidad del sistema público, una cuestión que pesa sobre millones de jubilados y trabajadores que observan con inquietud el futuro de sus ingresos cuando termine su vida laboral.
La intervención se produjo después de varios días de tensión dentro del debate conservador. Declaraciones de dirigentes del PP sobre la fragilidad del modelo actual habían alimentado la controversia, al plantear que el sistema de reparto necesitaba cambios profundos para evitar un posible colapso.
En ese contexto, la promesa de Feijóo buscó fijar una posición inequívoca. El candidato quiso separar su compromiso personal de las voces que habían cuestionado la capacidad del modelo vigente para responder al envejecimiento de la población y al aumento sostenido del número de pensionistas.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, había elevado el tono horas antes desde la misma ciudad. Afirmó que el plan de la derecha y la ultraderecha sería ocultar sus intenciones hasta las elecciones y recortar después las jubilaciones si lograban sumar una mayoría suficiente para gobernar.
La respuesta de Feijóo no se limitó a la promesa de actualización. También reprochó a Sánchez que impartiera lecciones sobre congelaciones o viabilidad de las pensiones, al recordar su voto favorable a la congelación acordada en 2010 durante el Ejecutivo presidido por José Luis Rodríguez Zapatero.
Ese cruce de acusaciones deja las pensiones como uno de los campos más sensibles de la precampaña. No es un asunto abstracto: afecta a quienes ya cobran una prestación y a quienes calculan si las cotizaciones de toda una vida podrán sostener una jubilación digna en los próximos años.
La referencia al IPC tiene una carga decisiva. Vincular la subida al coste de la vida significa proteger el poder adquisitivo frente a la inflación, aunque el porcentaje concreto de revalorización depende de la evolución de los precios y de las decisiones que se adopten al cierre del ejercicio.
La discusión sobre la sostenibilidad tampoco desaparece con una declaración. España afronta el reto de una población más envejecida, jubilaciones cada vez más numerosas y una presión creciente sobre las cuentas públicas. Cualquier promesa exige explicar cómo se financiará sin erosionar las prestaciones futuras.
Feijóo defendió que el sistema público puede mantenerse y que su actualización con el IPC no estaría en cuestión bajo un Gobierno del PP. Con esa afirmación intenta cerrar una grieta abierta por declaraciones previas y contener el impacto político de un asunto especialmente delicado para el electorado mayor.
Sánchez, por su parte, ha defendido que el sistema es sostenible y ha mostrado su intención de aprobar la revalorización antes de que concluya el año, incluso ante el escenario de que el Ejecutivo quede en funciones tras los comicios. Dos compromisos enfrentados sobre un mismo temor social.
Detrás de las consignas queda una pregunta que no admite respuestas simples: cómo asegurar el presente de quienes dependen de una pensión sin trasladar todo el coste a las generaciones que todavía cotizan. La campaña ha convertido esa tensión en un pulso de credibilidad y de modelo económico.
La declaración de Bruselas marca, por ahora, una línea política clara: Feijóo promete que las pensiones subirán con el IPC si gobierna. El debate seguirá abierto hasta las urnas, porque cada frase sobre jubilaciones toca una seguridad básica y una herida que ninguna familia ignora.






