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Feijóo promete una reconstrucción nacional ante el 29N

El auditorio de Ifema Madrid fue el escenario elegido para abrir la precampaña del Partido Popular con un mensaje de ruptura. Alberto Núñez Feijóo presentó el 29 de noviembre como una frontera política y prometió una reconstrucción nacional que no se limite a un relevo de Gobierno.

Ante centenares de afiliados, el dirigente sostuvo que España necesita revisar sus reglas, fortalecer las instituciones y abrir un tiempo nuevo. La fórmula condensaba el eje de su discurso: no planteó una alternancia rutinaria, sino un cambio que describió como total, sereno y contundente.

Feijóo se comprometió a gobernar con la verdad por delante, sin mentir y sin venderse. También pidió a los asistentes que salgan a hablar con los ciudadanos durante las semanas que quedan hasta la cita electoral, con especial atención a quienes nunca han votado a su partido.

El líder popular quiso ensanchar el perímetro de su propuesta. Reivindicó que escuchará tanto a quienes ya le respaldan como a quienes dejaron de hacerlo y a quienes jamás lo hicieron. El gesto buscaba colocar su campaña en un terreno más amplio que el de la fidelidad partidista.

La puesta en escena reunió a José María Aznar y Mariano Rajoy, además de varios presidentes autonómicos del PP. Isabel Díaz Ayuso y el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, también ocuparon un lugar visible en un acto diseñado para exhibir unidad en el arranque de la carrera electoral.

En su intervención, Feijóo vinculó la reconstrucción prometida con el respeto a las instituciones, la seguridad, la prosperidad y la aplicación de las leyes. Defendió que no habrá ciudadanos de primera y de segunda, y presentó ese principio como una respuesta a la división política que denuncia.

El presidente del PP cargó contra Pedro Sánchez y reclamó explicaciones por asuntos que atribuyó al entorno del Gobierno. Sus acusaciones elevaron la tensión de un mitin que alternó promesas programáticas con ataques directos y dejó claro el tono de confrontación que marcará la precampaña.

También aseguró que su proyecto busca recuperar la confianza en los servicios públicos y en la economía, con unas cuentas claras y sin cargas injustas. La promesa de reconstrucción se extendió así desde el plano institucional hasta la vida cotidiana, aunque sin concretar en el acto un calendario de medidas.

Ayuso llevó el discurso a un terreno todavía más delicado al afirmar que teme maniobras del Gobierno en las elecciones del 29 de noviembre. La presidenta madrileña volvió a referirse al voto por correo de 2023 y sostuvo que hubo personas que lo recibieron tarde o no lo recibieron.

La dirigente vinculó sus sospechas a la fecha de aquellos comicios y preguntó cuántas denuncias se habían presentado en España. No aportó pruebas concretas durante su intervención, pero insistió en que los ciudadanos deben mantenerse atentos ante lo que describió como posibles trampas durante el proceso electoral.

Las palabras de Ayuso reabren una polémica que ya había aparecido tras el anuncio electoral. Su intervención situó las dudas sobre el voto por correo en el centro del mitin, mientras Feijóo trataba de construir un relato de cambio institucional y de ampliación del apoyo social al PP.

La cercanía del 29N añade presión a cada gesto y a cada declaración. Feijóo habló de cincuenta días para recorrer el país y persuadir a votantes distintos, mientras la dirección popular mostró en Madrid una imagen de bloque cerrado alrededor de su candidato y de su promesa de cambio.

El acto dejó dos mensajes superpuestos: uno orientado a presentar una alternativa de Gobierno y otro destinado a cuestionar el clima en el que se desarrollará la campaña. Entre ambos, el PP dibujó una precampaña de alta intensidad, con la reconstrucción nacional como lema y la desconfianza como combustible.

La noche de Ifema no resolvió el fondo de las acusaciones ni detalló las reformas anunciadas, pero sí fijó una posición. Feijóo quiere que el 29N sea leído como el comienzo de una nueva etapa, mientras Ayuso empuja el debate hacia la vigilancia de unas urnas que ha puesto bajo sospecha.

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