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Guardamar del Segura: mueren ahogados dos jóvenes de 25 años en la playa de Els Vivers

La tarde se quebró en la playa de Els Vivers, en Guardamar del Segura, cuando dos jóvenes de 25 años entraron al mar pese a que ondeaba la bandera roja. Lo que empezó como un baño terminó en una emergencia extrema, con varias personas tratando de sacarlos del agua antes de la llegada de los equipos sanitarios.

El aviso llegó a las 14:11 horas y activó una respuesta urgente en la costa alicantina. Hasta la playa se desplazaron dos unidades del SAMU y una unidad de Soporte Vital Básico, mientras la situación ya era crítica para los dos bañistas rescatados en una zona castigada por el estado del mar.

A su llegada, los sanitarios iniciaron maniobras de reanimación cardiopulmonar sobre ambos jóvenes. El esfuerzo se prolongó en la arena, lejos de la normalidad de una jornada de playa, pero la asistencia no consiguió revertir el desenlace y solo pudo confirmar sus fallecimientos.

Las víctimas eran un hombre y una mujer de 25 años, turistas de nacionalidad ucraniana que residían en Polonia. Sus identidades no han sido difundidas, pero la escasa información conocida sitúa a ambos en Guardamar del Segura durante una visita que acabó convertida en una tragedia.

La bandera roja no es una advertencia simbólica: señala un riesgo que impide el baño por las condiciones del agua. En Els Vivers, ese aviso estaba presente cuando los jóvenes entraron al mar, y el rescate posterior no bastó para compensar la rapidez con la que puede deteriorarse una situación así.

Quienes estaban cerca lograron sacar a la pareja del agua poco después de las dos de la tarde. Ese primer auxilio abrió una carrera contra el tiempo que continuó con la llegada de las ambulancias, las maniobras de emergencia y la constatación final de que ya no había respuesta posible.

La Guardia Civil se ha hecho cargo de las diligencias para aclarar todos los extremos del suceso. La investigación deberá reconstruir cómo se produjo el ahogamiento y recabar los elementos necesarios alrededor de una tarde marcada por las condiciones adversas del mar y una señal de prohibición visible.

La playa de Els Vivers forma parte del litoral de Guardamar del Segura, un municipio alicantino con una extensa franja de arena y una fuerte presencia de visitantes. El suceso ha golpeado precisamente ese paisaje de ocio, donde el riesgo cambia en cuestión de minutos cuando el mar se vuelve peligroso.

El caso deja dos muertes en una misma intervención y concentra la gravedad en una secuencia breve: entrada al agua, rescate, asistencia sanitaria y fallecimiento. No hubo margen para transformar el esfuerzo desplegado en una recuperación, pese al operativo movilizado tras recibir la llamada de emergencia.

En la Comunitat Valenciana, los ahogamientos en espacios acuáticos siguen siendo una amenaza recurrente durante los periodos de playa. Las advertencias sobre el color de las banderas, el oleaje y las corrientes adquieren una dimensión concreta tras episodios como el ocurrido en Guardamar, donde cada minuto resultó decisivo.

El balance de la jornada queda fijado en dos vidas perdidas con apenas unas horas de diferencia entre el baño y la confirmación oficial de las muertes. Las tareas de auxilio se desarrollaron ante una playa que pasó de ser escenario de descanso a convertirse en el punto central de una intervención dramática.

La presencia de bandera roja obliga a mantener la distancia del agua aunque la orilla parezca tranquila. El peligro no siempre se aprecia desde la arena y puede manifestarse en corrientes, oleaje o cambios bruscos de profundidad que dificultan tanto la salida de los bañistas como los intentos de rescate.

La tragedia de Els Vivers deja también una investigación abierta y una comunidad conmocionada por la muerte de dos visitantes jóvenes. Tras el despliegue de las ambulancias y la intervención de quienes los sacaron del mar, permanece la imagen de una alerta que no logró evitar el peor desenlace.

Guardamar del Segura cierra así una tarde marcada por el silencio posterior a la emergencia. Dos jóvenes de 25 años habían acudido a la costa y no regresaron del agua; detrás quedan las diligencias, el duelo de sus allegados y el recordatorio severo del riesgo que anuncia una bandera roja.

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