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Guardamar del Segura: una pareja de 25 años muere ahogada tras un intento de rescate

La tarde se quebró en la playa de Els Vivers, en Guardamar del Segura, cuando dos jóvenes de 25 años no lograron regresar a la orilla. Habían acudido con un grupo de amigos a una zona de costa abierta, golpeada por el mar de fondo y por corrientes capaces de arrastrar incluso a quien cree poder vencerlas.

La pareja, de origen ucraniano y residente en Polonia, estaba de visita en la localidad alicantina. El plan era pasar el día junto al mar, pero el agua ya llevaba más de una semana bajo bandera roja. La advertencia no era un detalle menor: las condiciones de esa playa se habían vuelto especialmente difíciles.

Dos chicas del grupo entraron en el agua y comenzaron a tener problemas para salir. Sus compañeros reaccionaron desde la arena y dos hombres se adentraron en el mar para auxiliarlas. Uno consiguió completar el rescate; el otro quedó atrapado en la misma lucha contra la corriente que intentaba romper.

El joven se lanzó para ayudar a su novia cuando ella no podía avanzar hacia la orilla. La maniobra terminó arrastrando a ambos a una situación límite. Lo que empezó como un intento desesperado de salvarla acabó con los dos sin poder regresar por sus propios recursos.

Varias personas lograron sacarlos del agua poco después de las dos de la tarde y avisaron a emergencias. Para entonces, cada minuto pesaba. La playa pasó de ser un lugar de ocio a convertirse en el escenario de una intervención urgente, con vecinos y bañistas asistiendo a una escena devastadora.

Hasta Els Vivers se desplazaron dos unidades del Servicio de Atención Médica Urgente y un equipo de Soporte Vital Básico. Los sanitarios practicaron maniobras de reanimación cardiopulmonar a los dos jóvenes, pero los esfuerzos no lograron revertir el desenlace y solo pudieron confirmar sus fallecimientos.

La Guardia Civil asumió la investigación de lo ocurrido. El primer relato sitúa a la pareja en una playa natural donde las corrientes se vuelven más intensas cuando entra mar de fondo. En ese entorno, nadar contra el agua puede agotar con rapidez y dejar a una persona sin margen para reaccionar.

Els Vivers se encuentra alejada del núcleo urbano, a unos dos kilómetros del centro de Guardamar. El municipio mantiene el servicio de salvamento hasta el 31 de octubre en las playas Centro y Roqueta, pero esa cobertura no se extiende a este tramo de costa, más expuesto y menos concurrido.

Guardamar tiene once kilómetros de litoral y sus corrientes forman parte del riesgo habitual en jornadas de oleaje. La bandera roja señalaba que el baño era peligroso, pero la tragedia mostró la velocidad con la que una dificultad en el agua puede encadenar otras decisiones y dejar atrapadas a varias personas.

El rescate de una de las chicas evitó que la tarde tuviera otra víctima mortal, aunque no cambió el final para la pareja. La diferencia entre ambos intentos no borra la misma imagen de fondo: dos hombres entrando al mar cuando quienes estaban dentro ya no podían encontrar una salida segura.

Las víctimas no han sido identificadas públicamente por su nombre. Se conoce que eran un hombre y una mujer de 25 años, turistas extranjeros que residían en Polonia. Sus familias reciben ahora la noticia lejos de la playa donde una visita entre amigos terminó convertida en una pérdida irreparable.

La secuencia deja una advertencia brutal sobre las corrientes: no siempre se ven desde la arena y no se vencen solo con fuerza. Cuando una persona queda atrapada, el impulso de ayudar puede poner a otra en peligro si entra sin recursos, sin apoyo y frente a un mar que ya había sido declarado inseguro.

La investigación deberá fijar todos los detalles de aquellas horas, pero el escenario central ya está claro: bandera roja, mar de fondo y una playa sin servicio de socorrismo en ese punto. La emergencia llegó tras el aviso y trabajó hasta el límite, sin conseguir recuperar a los dos jóvenes.

En Els Vivers quedó el silencio posterior al operativo, la arena ocupada por la huella de una intervención imposible y el recuerdo de una pareja que había viajado hasta Alicante. El mar devolvió sus cuerpos, pero no devolvió el tiempo que se perdió cuando el rescate se convirtió en tragedia.

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