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SMS falsos a las familias del accidente de Urda: suplantan a la Guardia Civil

Las familias que esperan saber qué ocurrió con los suyos tras el accidente ferroviario de Urda, en Toledo, afrontan otra amenaza: mensajes falsos que anuncian la identificación de sus familiares fallecidos. La alerta llegó este jueves, 29 de octubre, desde el Centro Integrado de Datos.

Los SMS se presentan como comunicaciones de la Guardia Civil y aseguran que los cuerpos ya han sido identificados. El aviso oficial desmiente esa apariencia: esos mensajes no son la vía utilizada para trasladar a una familia el resultado de una identificación.

El engaño alcanza a familiares de posibles víctimas mortales mientras continúan las labores forenses. No se trata de una confusión sobre horarios o desplazamientos, sino de mensajes que atribuyen a los agentes una noticia sobre la identidad de los fallecidos.

La comunicación auténtica tiene una condición decisiva: la Guardia Civil la realiza en persona y de manera individual a los familiares. El procedimiento descrito por el centro excluye tanto los SMS como las llamadas telefónicas para notificar esas identificaciones.

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha también difundió la advertencia del centro. La petición dirigida a los afectados es concreta: no dar por ciertas las supuestas identificaciones que lleguen mediante mensajes o llamadas.

La alerta se produce un día después del siniestro, que había dejado un balance de 69 fallecidos en el momento de la información. El trabajo para establecer la identidad de las víctimas seguía abierto cuando comenzaron a conocerse estas comunicaciones falsas.

El Centro Integrado de Datos se constituyó el miércoles, tras activarse el protocolo nacional para sucesos con múltiples víctimas. Ese dispositivo reúne el trabajo médico-forense y de Policía Científica necesario para afrontar una identificación de esta magnitud.

Las autopsias y las tareas de identificación continuaban sin interrupción desde el día del accidente. El centro insistió en que se desarrollaban con rigor y con la mayor rapidez posible: la llegada de un SMS no acredita que ese proceso haya concluido para una víctima.

En el Instituto de Medicina Legal de Toledo trabajaban hasta 25 médicos forenses. Al cierre del miércoles había recibido 52 cuerpos, una cifra que describe la carga del dispositivo en ese momento y que no equivale al balance total de fallecidos del accidente.

Las muestras de ADN de familiares de primer grado, especialmente padres e hijos, ayudan a establecer las identidades. Los especialistas también pueden valorar documentación médica, radiografías y referencias a tatuajes para apoyar la identificación de una persona desaparecida.

Cuando no hay familiares directos disponibles, los especialistas pueden examinar objetos de uso exclusivo de la persona buscada, como un cepillo de dientes. Su utilidad debe ser valorada por el personal de Criminalística dentro del procedimiento de identificación.

La espera también exige alojamiento y acompañamiento. La noche del miércoles, 59 familiares fueron derivados a la Casa Sacerdotal de Toledo, donde podían permanecer con apoyo de psicólogos y trabajadores sociales mientras aguardaban información.

La advertencia del centro no identifica a los responsables de los mensajes ni precisa cuántas familias los han recibido. Tampoco describe exigencias de dinero: el hecho confirmado es la circulación de falsas notificaciones que invocan a la Guardia Civil.

Para quienes siguen esperando una respuesta, la diferencia entre un mensaje y una comunicación personal es crucial. Las labores forenses continúan, y el aviso oficial fija el límite: la identificación de un familiar fallecido no se comunica por SMS ni mediante una llamada telefónica.

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