Tres detenidos tras intentar llegar a la acampada de Sol

La noche cayó sobre el centro de Madrid con un cordón policial marcando la distancia entre la calle de Alcalá y la Puerta del Sol. En ese perímetro cargado de tensión, tres personas terminaron detenidas tras intentar acercarse a la acampada por el derecho a la vivienda.
Los arrestos se produjeron en las inmediaciones de la calle de la Montera, una de las vías de acceso a la plaza. Los detenidos habían participado previamente en una concentración convocada por Indignados por España, que reunió a varios centenares de asistentes en el entorno del Banco de España.
La concentración se había situado finalmente en la calle de Alcalá, después de que los convocantes modificaran el punto desde el que pretendían acercarse a Sol. La protesta contó con el apoyo de Núcleo Nacional y Democracia Nacional, y defendía consignas de vivienda denominada social y nacional.
Al concluir el acto, la presencia policial no se retiró. Las Unidades de Intervención Policial mantuvieron controlados a los participantes durante la concentración y reforzaron el dispositivo cuando varios grupos se dispersaron por las calles del centro, en dirección a la Puerta del Sol.
La calle de la Montera se convirtió en uno de los puntos más sensibles de la noche. Fue allí donde se cerró el paso a quienes trataban de alcanzar la acampada y donde se ejecutaron las tres detenciones, sin que los grupos llegaran a entrar en la plaza del Kilómetro Cero.
El dispositivo también se extendió a la carrera de San Jerónimo y a la plaza de Canalejas. La intervención policial incluyó el uso de pelotas de goma para impedir que otros grupos avanzaran hacia Sol, en una jornada que acumuló momentos de tensión en varios accesos al corazón de la capital.
Frente a la acampada, centenares de personas permanecieron concentradas para proteger el espacio instalado por la reivindicación del derecho a la vivienda. Entre las voces que se escucharon en la plaza hubo consignas antifascistas y llamadas a impedir la entrada de quienes venían desde la protesta de Alcalá.
La separación física entre ambos grupos fue el objetivo inmediato del amplio despliegue. Furgones y agentes formaron una barrera en las calles próximas a Sol, mientras los desplazamientos de pequeños grupos obligaban a vigilar distintas rutas de acceso y a contener cualquier posible encuentro directo.
La convocatoria de la tarde se desarrolló en un día de movilizaciones por la crisis de la vivienda en decenas de localidades españolas. En Madrid, las protestas habían llevado por la mañana a miles de personas hasta Cibeles, donde se mezclaron las reclamaciones por el alquiler y el malestar por la falta de soluciones.
La acampada de Sol llevaba ya varios días instalada cuando se produjo el intento de acceso. Sus participantes habían convertido la plaza en un símbolo de protesta contra las dificultades para acceder a una vivienda, con tiendas, asambleas y una presencia constante que ha alterado la rutina del centro madrileño.
La tensión de la noche se sumó a un contexto político especialmente agitado. La jornada llegó después de que el Congreso rechazara los reales decretos de vivienda del Gobierno, una decisión que amplificó la frustración de colectivos movilizados y alimentó nuevas convocatorias en las calles.
Las autoridades no han difundido en esta información los detalles concretos de las acusaciones que motivaron los arrestos. Lo confirmado es que las tres detenciones se produjeron cuando los participantes trataban de superar el perímetro dispuesto para evitar su llegada a la acampada.
La escena dejó una imagen de ciudad blindada en torno a su plaza más reconocible: grupos separados, accesos vigilados y una sucesión de movimientos rápidos por las calles laterales. La intervención evitó el contacto directo en Sol, pero no borró el clima de confrontación que se había acumulado durante horas.
Cuando los furgones permanecían aún en los alrededores, la plaza siguió ocupada por quienes sostienen la protesta por la vivienda. La noche terminó con tres personas detenidas y con una advertencia visible en el centro de Madrid: el conflicto alrededor de Sol había cruzado un nuevo umbral de tensión.






