Un padre llamó al 091 antes del doble crimen de Cuatro Vientos en Madrid

La madrugada del 5 de octubre dejó una vivienda del Paseo de los Húsares convertida en el escenario de un doble crimen. Dentro fueron hallados sin vida un hombre y una mujer, un matrimonio de unos 75 años, con signos evidentes de violencia en el cuerpo.
La alerta partió del propio domicilio. Antes de que llegaran los equipos de emergencia, el padre consiguió comunicarse con el 091 para pedir auxilio y avisar de que temía por su vida. Aquella llamada abrió una cuenta atrás en plena madrugada, en el distrito de Latina.
El aviso se situó alrededor de las 4:40 horas. Hasta el número 12 del Paseo de los Húsares acudieron sanitarios y agentes, pero al acceder al piso ya no había nada que hacer por las dos víctimas. Los servicios médicos solo pudieron confirmar ambos fallecimientos.
Los cuerpos presentaban lesiones compatibles con golpes de un objeto contundente. La investigación se centra en una mancuerna de gimnasio localizada durante la intervención, un elemento que quedó en el centro de la primera reconstrucción de una escena marcada por la violencia.
La entrada al domicilio no fue inmediata. La puerta estaba bloqueada y los agentes de la Unidad de Prevención y Reacción tuvieron que utilizar un ariete para abrir paso. Tras esa puerta cerrada encontraron a las dos víctimas y una situación todavía fuera de control.
En una de las habitaciones permanecía el hijo del matrimonio, de 36 años. Los agentes lo localizaron atrincherado y con un comportamiento descrito como extremadamente violento y alterado, por lo que activaron un dispositivo de reducción antes de poder detenerlo.
La intervención terminó con el hombre bajo custodia policial. Para reducirlo fue necesario emplear una pistola táser, después de que se resistiera a la actuación dentro de la vivienda. La secuencia dejó un doble homicidio presuntamente cometido en el mismo hogar familiar.
Los primeros datos sitúan a las víctimas en torno a los 75 años y al detenido como su hijo. Esa relación convierte el caso en un presunto parricidio y añade una dimensión especialmente dura a un crimen que se produjo en el espacio donde convivía la familia.
La llamada de socorro es uno de los elementos más inquietantes de la investigación. El padre pidió ayuda cuando la violencia ya se había desatado, pero los minutos posteriores fueron decisivos. Cuando los agentes consiguieron entrar, el matrimonio había muerto.
La Policía Nacional se ha hecho cargo de las diligencias para determinar con precisión cómo transcurrieron los hechos, cuál fue la secuencia de la agresión y qué circunstancias rodearon al detenido. La causa continúa abierta y los datos difundidos son todavía provisionales.
El domicilio queda ahora como pieza clave para los investigadores. La posición de los cuerpos, el objeto intervenido, la llamada recibida por el 091 y las actuaciones necesarias para acceder al piso forman parte de los indicios que deberán ser analizados.
En Cuatro Vientos, la madrugada terminó con un despliegue de emergencias, patrullas y especialistas. La violencia no quedó oculta tras la puerta bloqueada: la urgencia de la llamada y la necesidad de forzar la entrada revelaron desde el inicio la gravedad de lo ocurrido.
El detenido deberá responder ante la investigación por la muerte de sus padres, mientras se aclaran todos los extremos del caso. Por ahora, la hipótesis principal sitúa la agresión dentro de la vivienda y atribuye al hijo la presunta autoría del doble homicidio.
Queda el rastro de una petición de auxilio que no logró evitar el desenlace. Dos personas murieron en su casa y un hijo fue detenido minutos después. La investigación trata de ordenar ahora una madrugada rota por golpes, miedo y una puerta que hubo que derribar.






