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Arturo Pérez-Reverte, multado por ir sin cinturón en un taxi en la A-6

Arturo Pérez-Reverte viajaba en un taxi por la A-6, en Madrid, cuando la Guardia Civil detectó que no llevaba abrochado el cinturón de seguridad. El trayecto del lunes 2 de noviembre terminó con una multa para el escritor.

La denuncia se produjo alrededor de las cinco de la tarde. El novelista iba como pasajero: la infracción que motivó la sanción fue viajar sin utilizar el cinturón, aunque él no estuviera al volante del vehículo.

La cuantía inicial de la multa era de 200 euros. Pérez-Reverte se acogió a la reducción del 50 % por pronto pago y desembolsó 100, una cantidad que afirmó haber abonado en el mismo momento de la intervención.

Fue el propio académico quien dio a conocer el episodio en su cuenta de X. Acompañó su relato con una imagen de la denuncia, de modo que su explicación incluía también el documento de la sanción recibida.

El escritor aceptó la actuación de los agentes con una frase inequívoca: «Con toda la razón del mundo». En su mensaje asumió la infracción y explicó el pago, sin cuestionar el motivo por el que había sido sancionado.

Para referirse a los 100 euros recurrió a la expresión «cien mortadelos». El humor apareció en la forma de contar la multa, mientras el contenido del mensaje mantenía el reconocimiento de su responsabilidad como pasajero.

La despedida también quedó recogida en su relato: «Les he deseado buen servicio». Con esas palabras cerró el episodio con la Guardia Civil, después de calificar la actuación de los agentes de pertinente y correcta.

La sanción del pasajero adulto tiene una distinción relevante: la responsabilidad por no utilizar su cinturón recae sobre él. En este caso, el destinatario de la multa fue Pérez-Reverte, que viajaba en el taxi.

El escritor tampoco pierde puntos del permiso por esta infracción como acompañante. La retirada de puntos por no utilizar el cinturón corresponde al conductor cuando es este quien circula sin llevarlo puesto.

El episodio recuerda que el asiento del pasajero también exige un sistema de retención. Viajar en taxi no elimina esa obligación: el cinturón forma parte de la protección de los ocupantes, tanto delante como detrás.

Ante un impacto, el cinturón ayuda a amortiguar la deceleración del cuerpo. Su función de seguridad alcanza a todos los ocupantes del vehículo; el riesgo de sufrir un golpe no desaparece por dejar que otra persona conduzca.

Para cumplir su función, la cinta debe quedar ceñida al cuerpo y sin giros ni enganches. La parte superior pasa por la clavícula, entre el cuello y el hombro: abrocharla exige también comprobar cómo queda colocada.

La vigilancia de su uso incluye patrullas, controles desde el aire y sistemas automatizados. En la A-6, la intervención de la Guardia Civil acabó dejando constancia de la infracción del novelista en una denuncia.

La noticia se conoció este martes 3 de noviembre, después de que el autor compartiera lo ocurrido la víspera. Su relato dejó una multa reconocida y pagada, y un recordatorio concreto: ser pasajero también implica responsabilidad.

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