El bebé hallado en un congelador de Allariz recibe sepultura tras la autopsia

El cuerpo del bebé encontrado en un congelador de Allariz, en Ourense, ya está enterrado en el cementerio municipal. Recibió sepultura el jueves 5 de noviembre, después de que los forenses finalizaran la autopsia.
El hallazgo había ocurrido el lunes 2, durante la limpieza de un arcón frigorífico. Una familiar de su antigua propietaria abrió el electrodoméstico y encontró el cadáver: la mujer a la que pertenecía el congelador había fallecido.
Antes del descubrimiento, la familia había trasladado el arcón desde la vivienda de la difunta, en Ourense, hasta Allariz. Quedó en un trastero de la zona de garajes de un edificio de la calle Godalla.
Los restos pasaron por el Instituto de Medicina Legal de Galicia. Allí se practicó la autopsia y se recogieron muestras para la investigación antes de su devolución en custodia judicial y posterior enterramiento.
Las primeras estimaciones sitúan la gestación en algo más de 32 semanas. Es un dato preliminar que ayuda a describir los restos examinados, pero todavía no resuelve la pregunta esencial de cómo se produjo la muerte.
Los investigadores intentan determinar si el fallecimiento ocurrió después del nacimiento o si se trató de un aborto. Esa diferencia sigue pendiente de aclaración; el hallazgo del cuerpo no permite dar por probado un homicidio.
También falta establecer cuándo murió. La posibilidad de que el fallecimiento se remonte a más de dos décadas forma parte de las estimaciones iniciales, sin que se haya comunicado una fecha definitiva.
La identidad del bebé continúa sin conocerse, al igual que la de sus progenitores. El cuerpo encontrado en el arcón abrió una investigación que debe reconstruir tanto su origen como las circunstancias de su muerte.
Las muestras de ADN recogidas entre los allegados de la antigua propietaria buscan comprobar posibles coincidencias genéticas. La existencia de un vínculo biológico con esa familia es una cuestión por determinar.
Los agentes siguen tomando declaraciones a familiares y personas del entorno de la fallecida. Entre las personas a las que se recaba información están quienes trasladaron el arcón y quien lo abrió para limpiarlo.
La investigación judicial permanece bajo secreto de sumario por decisión de la instructora de Ourense. La Guardia Civil mantiene abiertas las pesquisas, mientras siguen sin hacerse públicas respuestas sobre la causa de la muerte.
La noticia alcanzó a los vecinos cuando la villa celebraba su Feira de Outono. En el Campo da Barreira y en comercios y bares se hablaba del hallazgo, que había llevado la conmoción hasta una jornada de mercado.
En la calle Godalla, residentes de los seis portales del pequeño vial se llamaban para saber si alguien necesitaba apoyo. La preocupación también se dirigía a la persona que encontró el cuerpo al abrir el congelador.
El entierro permite cerrar el traslado de los restos desde el examen forense hasta el cementerio, pero las incógnitas siguen abiertas. La autopsia, el ADN y las declaraciones deben ayudar a esclarecer quién era y qué le ocurrió.






