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Europa insiste en el kit de emergencia de 72 horas: qué guardar y cómo prepararse

Las primeras horas de una catástrofe pueden dejar a una familia pendiente de lo que tenga en casa. La Comisión Europea vuelve a recomendar reservas para cubrir las necesidades básicas durante 72 horas, mientras se moviliza la asistencia.

El mensaje regresa con las directrices presentadas el 3 de noviembre en Bruselas. Hadja Lahbib, comisaria europea de Preparación y Gestión de Crisis, las expuso en el noveno Foro Europeo de Protección Civil: la preparación debe empezar antes del desastre.

La advertencia abarca crisis cada vez más frecuentes y complejas. Entre los escenarios contemplados figuran los apagones, los fenómenos meteorológicos extremos y los ciberataques, junto al riesgo de conflictos armados en el continente.

El núcleo del kit es sencillo: agua potable, alimentos, medicamentos y otros suministros esenciales. La recomendación busca que los hogares puedan atender sus necesidades inmediatas durante tres días, mientras llega la ayuda pública.

La preparación también incluye una mochila lista para una evacuación rápida. A esas reservas se suman un plan familiar y conocimientos prácticos, como primeros auxilios o alternativas para cocinar cuando no hay electricidad.

El plazo de 72 horas ya aparecía en las recomendaciones europeas de 2025. La novedad de esta semana lo integra en cuatro guías que amplían la respuesta: hogares preparados, educación, inclusión de las personas con discapacidad y comunicación de riesgos.

Las escuelas ocupan un lugar central en ese cambio. Bruselas propone que la preparación comience desde edades tempranas y que los niños aprendan a reaccionar ante una alerta o una situación de peligro dentro de sus actividades habituales.

Para llevarlo al aula, las orientaciones plantean formación del profesorado y ejercicios adecuados a cada edad. El objetivo es enseñar a actuar sin generar miedo ni ansiedad entre los menores y sin crear una asignatura específica.

Lahbib ha comparado saber reaccionar cuando suenan las sirenas con aprender a nadar. Esa imagen resume la intención de convertir la respuesta a una emergencia en un conocimiento cotidiano, practicado antes de que sea necesario utilizarlo.

La protección también exige que las alertas y las evacuaciones sean accesibles. Las nuevas pautas incluyen a las personas con discapacidad y piden que los refugios y el transporte contemplen sus necesidades durante una catástrofe.

En ese apartado se proponen planes individuales con la asistencia, la medicación o los dispositivos de apoyo que cada persona pueda necesitar. También se plantea reforzar la formación de quienes intervienen primero en una emergencia.

Otra pieza es la información: las autoridades deben comunicar los riesgos de forma clara, comprensible y accesible antes, durante y después de la crisis. Las guías proponen distintos canales y combatir los mensajes falsos que dificultan la reacción.

Las orientaciones no son vinculantes y están dirigidas a las autoridades para reforzar la preparación ciudadana. La Comisión insiste, además, en mantener operativos los sistemas nacionales de protección civil cuando una catástrofe pone a prueba su funcionamiento.

La comisaria ha defendido que cada hogar forma parte de la respuesta y que Europa debe anticiparse incluso a los peores escenarios. El kit de tres días concreta esa advertencia: disponer de lo esencial durante las primeras horas de una crisis.

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