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El Hierro: hallado sin vida el pescador submarino desaparecido cerca de Punta de La Paloma

La búsqueda que mantenía en vilo a la costa occidental de El Hierro terminó este viernes con el peor desenlace. El cuerpo sin vida del pescador submarino desaparecido desde el miércoles fue recuperado y trasladado hasta el muelle de La Restinga, donde se cerró un operativo desplegado durante varios días.

El hombre había desaparecido en las inmediaciones de Punta de La Paloma, también conocida como Arenas Blancas, dentro del municipio de La Frontera. Era una zona de mar abierto y fondos abruptos, un escenario que obligó a rastrear la costa con recursos terrestres, marítimos y aéreos.

La localización se produjo en el interior de una cueva situada cerca de la baja Navon, en el área de El Verodal. El hallazgo concentró las últimas horas del dispositivo en un tramo especialmente difícil, donde las cavidades y el relieve submarino complican cualquier búsqueda y reducen los márgenes de actuación.

La embarcación Salvamar Navia llevó el cuerpo hasta La Restinga durante la tarde. La llegada al muelle puso fin a una espera marcada por la incertidumbre desde que se tuvo noticia de que el pescador no había regresado de la inmersión realizada en la costa de La Frontera.

Durante el operativo también aparecieron la boya de señalización y varios objetos personales del desaparecido. Fueron encontrados en Punta de la Sal, a unos 300 metros de la costa, un dato que ayudó a delimitar el área de trabajo y a orientar los rastreos hacia un litoral de acceso complejo.

La recuperación del cuerpo no despeja por ahora las circunstancias concretas de lo ocurrido bajo el agua. La Guardia Civil ha asumido las diligencias correspondientes, mientras el caso entra en la fase posterior al rescate y se revisan los elementos reunidos durante las horas de búsqueda.

En el despliegue participaron efectivos de la Guardia Civil, Salvamento Marítimo y un helicóptero del Grupo de Emergencias y Salvamento. También se sumaron Ayuda en Emergencias Anaga y el Grupo de Intervención del Cabildo de El Hierro, con presencia coordinada en mar y tierra.

El punto de partida del caso fue la desaparición comunicada el miércoles, cuando el pescador se encontraba cerca de Punta de La Paloma. Desde entonces, la falta de contacto convirtió cada hora en una carrera contra un litoral exigente, con corrientes, rocas y zonas de difícil observación.

El Verodal forma parte de una franja costera aislada, alejada de los núcleos principales de la isla. Allí, una cavidad puede quedar fuera de la vista desde superficie y obliga a aproximaciones muy precisas, especialmente cuando el rastreo se desarrolla junto a bajas, salientes rocosos y oleaje.

La boya y los efectos personales localizaron una huella material de la desaparición antes de que apareciera el cuerpo. Esa secuencia dibuja la dimensión de un dispositivo que no se limitó a recorrer una línea de costa, sino que tuvo que revisar puntos concretos del fondo y del borde marino.

La Restinga recibió finalmente a la Salvamar Navia con una noticia que deja duelo tras días de esperanza. El muelle, habitual punto de llegada para embarcaciones de emergencia y pesca, quedó ligado esta vez al cierre de una búsqueda que había movilizado a distintos servicios de la isla.

La práctica de la pesca submarina exige conocimiento del entorno, pero el mar puede modificar sus condiciones con rapidez. En este caso, las informaciones confirmadas sitúan el hallazgo en una cueva, una circunstancia que evidencia hasta qué punto la geografía del litoral condicionó las labores de localización.

El operativo ya no busca a un desaparecido, pero deja abiertas las preguntas que deberán aclararse en las diligencias. La investigación determinará el recorrido final y las circunstancias de la muerte, sin que hasta ahora se hayan comunicado conclusiones sobre el origen del suceso.

El final de la búsqueda devuelve una certeza dolorosa a quienes aguardaban noticias desde el miércoles. En la costa de El Hierro queda el rastro de un despliegue intenso, una cueva junto al mar y la imagen de una embarcación entrando en La Restinga con el silencio de un rescate demasiado tarde.

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