Accidente de trenes en Urda: el balance sube a 69 muertos y 50 siguen hospitalizados

Urda ha amanecido este jueves con un balance todavía más duro: 69 personas fallecidas tras el choque entre un AVE de Renfe y un tren de Iryo. La cifra, anunciada por Emiliano García-Page el 29 de octubre, aumenta en una víctima el recuento de 68 comunicado el día anterior.
La actualización llegó después de la reunión del Centro de Coordinación Operativa Integrado, celebrada en Toledo. García-Page compareció junto a Pedro Sánchez mientras el dispositivo seguía trabajando en las consecuencias del accidente ocurrido el miércoles entre Urda y Los Yébenes.
La nueva víctima mortal procedía de un hospital, explicó el presidente regional. En los centros de Castilla-La Mancha se habían registrado 110 ingresos: 60 personas habían recibido el alta y otras 50 permanecían hospitalizadas, con distintos grados de gravedad.
La noche tampoco había cerrado el trabajo de identificación. García-Page comunicó el hallazgo de restos humanos parciales durante las tareas nocturnas y advirtió de que debían identificarse. El balance de fallecidos convivía así con una labor forense todavía pendiente.
El choque se produjo cuando el tren de Renfe alcanzó al convoy de Iryo que estaba detenido en la vía. En el AVE viajaban 397 pasajeros. Esa secuencia sitúa el centro de la investigación en lo sucedido antes del impacto y en las comunicaciones que precedieron a la marcha del tren.
La jueza ha prohibido el acceso a la zona del accidente para conservar las evidencias, las pruebas y los indicios. La restricción protege el escenario donde deben reconstruirse los hechos mientras continúan las actuaciones tras la colisión.
El Gobierno ha señalado como hipótesis un error humano tras la caída del sistema de seguridad LZB y una autorización del centro de control para continuar la marcha. Esa explicación forma parte de la investigación abierta; todavía no equivale a una conclusión judicial sobre las responsabilidades.
Pedro Sánchez aseguró, al terminar la reunión de coordinación, que el Ejecutivo esclarecerá hasta el último detalle de la tragedia y reforzará la seguridad. La promesa llega con el balance elevado a 69 muertos y con las causas del choque bajo examen.
La búsqueda de personas sin localizar seguía abierta. La Guardia Civil había registrado 64 denuncias de desaparición y se habían habilitado oficinas en Sevilla, Córdoba, Toledo y Madrid. Esas denuncias recogen peticiones de búsqueda; no constituyen un recuento adicional de fallecidos.
La dimensión internacional del accidente también empezaba a concretarse. Exteriores informó de al menos 42 ciudadanos extranjeros de siete nacionalidades afectados por el siniestro, entre ellos una persona fallecida. El dato reúne situaciones diferentes y no significa que todos resultaran heridos.
En el Congreso, ERC y Podemos registraron una solicitud para que el ministro de Transportes, Óscar Puente, comparezca ante la Diputación Permanente. La petición busca explicaciones sobre el accidente en el órgano parlamentario que permanece activo tras la disolución de las Cortes.
El duelo se extendió a las instituciones. El Senado convocó para este jueves, a las doce del mediodía, un minuto de silencio en la Plaza de la Marina Española. El homenaje recuerda a las víctimas del choque mientras en Toledo continúan las tareas posteriores al siniestro.
Junto al operativo, World Central Kitchen se movilizó con restaurantes de la zona. Desde una carpa instalada en el Puesto de Mando Avanzado, cerca de los trenes accidentados, la organización de José Andrés repartía comida y bebida caliente a quienes trabajaban en la emergencia.
En los hospitales había también una señal de alivio dentro del balance: cuatro de los quince pacientes en código rojo evolucionaban favorablemente, destacó García-Page. La mejoría de esos heridos llegaba mientras Urda afrontaba la confirmación de una víctima mortal más.






