Cinco desaparecidos tras el accidente de Urda, localizados con vida

Cinco personas denunciadas como desaparecidas tras el accidente ferroviario de Urda, en Toledo, han sido localizadas con vida. El balance comunicado el viernes 30 de octubre abre una respuesta distinta entre tantas búsquedas todavía pendientes.
Las tres últimas comprobaciones permitieron encontrar a dos personas en hospitales y confirmar que otra no había llegado a subir al tren. Sus casos formaban parte de las denuncias presentadas después del siniestro.
El total de cinco localizaciones incluye esas tres novedades. El Centro Integrado de Datos, que reúne la información sobre las víctimas, incorporó el resultado a la actualización difundida a través del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha.
La Guardia Civil había recibido 72 denuncias de familiares y allegados. Después de localizar a esas cinco personas, permanecían abiertas 67: el alivio de unas búsquedas resueltas convivía con decenas de expedientes aún activos.
Toledo concentraba 38 de las denuncias registradas y Madrid otras 24. A ellas se añadían ocho en Sevilla, una en Ciudad Real y una en Logroño, un mapa de familias que buscaban información desde distintas provincias.
Catorce de las denuncias activas correspondían a ciudadanos extranjeros. Entre sus nacionalidades figuraban Argentina, Australia, Canadá, Estados Unidos, Francia, Japón, México, República Checa, Túnez y Venezuela.
El balance provisional de fallecidos seguía en 69 personas. Esa cifra y las 67 denuncias abiertas pertenecen a registros diferentes: sumarlas como si todas fueran nuevas víctimas mortales daría una imagen equivocada de la tragedia.
La noche del viernes trajo otro avance: estaban terminadas las 69 autopsias y se había identificado a 36 fallecidos. El trabajo continuaba en el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Toledo y Ciudad Real.
Veintisiete de esas identificaciones ya habían sido comunicadas a las familias: correspondían a 18 hombres y nueve mujeres. Quedaban por notificar otras nueve identidades confirmadas, una diferencia decisiva al leer las actualizaciones.
Las identificaciones confirmadas hasta ese momento se habían obtenido mediante huellas dactilares. El Servicio de Criminalística de la Guardia Civil realizaba esas comprobaciones, mientras seguía el análisis de ADN de familiares.
Más de 60 profesionales participaban en las autopsias y la identificación. El equipo reunía a médicos forenses de Toledo, Ciudad Real y Cáceres, junto con dos asesoras forenses del Ministerio de Justicia.
El dispositivo incluía seis técnicos de autopsia y nueve profesionales del Instituto Nacional de Toxicología dedicados al ADN post mortem. Otros 27 agentes de Criminalística y Policía Judicial intervenían en las tareas de identificación.
Cuatro psicólogas integraban el equipo de apoyo a las familias. La Unidad Militar de Emergencias aportaba ayuda logística al instituto forense para facilitar la gestión de los fallecidos y la asistencia médico-forense.
El cierre del viernes dejó cinco personas localizadas con vida y 67 denuncias todavía activas. Las autopsias habían terminado, pero las identificaciones y las notificaciones seguían marcando la espera de quienes aún no tenían una respuesta.






