Mari Carmen García, de 26 años, identificada entre las víctimas del accidente de Urda

Mari Carmen García tenía 26 años y llevaba desaparecida desde el accidente ferroviario del miércoles en Urda, Toledo. Este viernes, 30 de octubre, ha sido identificada entre las víctimas mortales. La búsqueda de su familia ha terminado con la confirmación de su fallecimiento.
La joven era natural de Inca, en Mallorca, aunque vivía y trabajaba en Madrid. Su viaje a Sevilla tenía un motivo laboral: se desplazaba con una compañera y dos fotógrafos cuando el trayecto quedó interrumpido por el choque de los trenes.
Mari Carmen ocupaba el vagón 7 del AVE implicado en la colisión con un tren de Iryo. Ese dato acompañó los intentos de localizarla, mientras su entorno trataba de averiguar qué había ocurrido con ella después del siniestro.
Sus padres se trasladaron a la Península al quedarse sin noticias de su hija. También presentaron una denuncia ante la Guardia Civil, un paso que dejó constancia de la desaparición mientras continuaban intentando encontrarla.
La búsqueda no quedó limitada a los contactos de sus padres. Personas de su entorno familiar y laboral difundieron mensajes en las redes sociales para alertar de que Mari Carmen seguía sin aparecer tras el accidente.
El viernes todavía hubo una petición de ayuda desde el grupo con el que había viajado. El padre de su compañera de trabajo reclamó información para localizar a la joven mallorquina, cuando su familia seguía sin una respuesta.
Entre los cuatro compañeros que se habían desplazado por trabajo, Mari Carmen era la única de la que no se tenían noticias. Esa falta de información centraba la preocupación de quienes trataban de reconstruir su paradero.
La petición del padre de su compañera describía la desesperación de la familia y la imposibilidad de encontrarla. El llamamiento se produjo ese mismo viernes, antes de conocerse la identificación entre los fallecidos.
La noche anterior tampoco había traído una respuesta. El jueves, sus familiares estuvieron buscándola durante toda la noche en hospitales de Madrid, sin conseguir localizarla en los centros a los que acudieron.
La joven también tenía lazos familiares con Rute, en Córdoba. El alcalde de la localidad, David Ruiz, contactó con su familia y confirmó que sus allegados habían viajado a la Península para intentar encontrarla.
La incertidumbre llegó al Govern balear. Su portavoz, Antoni Costa, había expresado este viernes la preocupación por Mari Carmen y trasladado a la familia una oferta de apoyo y colaboración mientras seguía la búsqueda.
El Consell de Govern aprobó además una declaración de pésame y apoyo a los afectados por el accidente de Urda. El Ejecutivo ofreció recursos de emergencia a las autoridades competentes, que hasta ese momento no los habían requerido.
Tras conocerse el fallecimiento, la presidenta balear, Marga Prohens, trasladó su pésame a la familia y a los amigos de Mari Carmen. Su mensaje expresó el dolor por la muerte de la joven mallorquina que viajaba en uno de los trenes.
El miércoles había comenzado para Mari Carmen con un desplazamiento de trabajo a Sevilla. Dos días después, su nombre quedó confirmado entre las víctimas mortales de Urda, tras una búsqueda que llevó a sus padres a la Península y a los hospitales de Madrid.






