Rami, desaparecido en Granollers: las cámaras de un hotel abren una nueva línea de búsqueda

Diez días después de la desaparición de Rami en Granollers, la búsqueda vuelve a detenerse ante una secuencia breve y decisiva: el niño entró de madrugada en la recepción de un hotel, avanzó hasta la zona del ascensor y después regresó al exterior. Desde ese instante, su rastro se vuelve incierto.
Rami tiene 12 años y autismo. Salió de su vivienda en la calle Bartomeu Serrat Argemí durante la madrugada del 4 de octubre, en medio del temporal que golpeaba el Vallès Oriental. La tormenta, los truenos y la oscuridad forman parte del escenario en el que comenzó una ausencia que aún no tiene respuesta.
Las cámaras del Hotel Ciutat de Granollers lo sitúan en el edificio alrededor de las 03:15 horas. La grabación se ha convertido en una pieza esencial para ordenar sus últimos movimientos conocidos y para despejar qué ocurrió cuando abandonó el establecimiento de nuevo, solo minutos después de haber entrado.
El punto añade una dificultad inquietante: aquella noche se celebraba una boda multitudinaria en el entorno del hotel. El paso de asistentes, vehículos y actividad en una franja horaria tan concreta obliga a reconstruir recorridos, accesos y posibles imágenes de seguridad que puedan completar una ruta todavía fragmentada.
La investigación mantiene que Rami salió del hotel, mientras la plataforma que acompaña a la familia considera imprescindible contrastar todas las grabaciones disponibles. No se ha comunicado ninguna pista concluyente que explique hacia dónde se dirigió después, ni que permita fijar el lugar exacto en el que se le perdió definitivamente la vista.
El operativo de emergencia continúa desplegado en Granollers y en los cauces próximos. Los equipos han rastreado áreas del río Congost, el Mogent y el Besòs, con trabajo sobre el terreno, perros de búsqueda, unidades especializadas y recursos técnicos. La falta de resultados no ha cerrado las distintas hipótesis.
La búsqueda se ha concentrado también alrededor del hotel, próximo al Palacio de Deportes, porque ese fue el último punto donde una cámara dejó constancia del menor. Revisar de nuevo una zona ya observada no significa repetir sin más: significa buscar el detalle que pudo quedar fuera del primer recorrido.
Los voluntarios se han sumado en gran número a los dispositivos coordinados durante estos días. Se reparten zonas, recorren caminos, polígonos y rincones poco visibles, y trasladan cualquier dato útil a los responsables de la búsqueda. La movilización ciudadana crece mientras pasan las jornadas sin una localización confirmada.
También se han colocado carteles en paradas de autobús, estaciones de tren y puntos de Barcelona. La familia ha recordado que al niño le atraen especialmente los transportes y que en una desaparición anterior llegó a desplazarse en tren hasta la capital catalana, una circunstancia que amplía el mapa posible de sus movimientos.
La descripción difundida para facilitar su identificación señala que mide 1,73 metros, tiene el pelo corto y rizado, piel morena y complexión gruesa. En el momento de salir llevaba una camiseta turquesa y pantalón corto deportivo naranja. Cualquier información debe trasladarse a los canales oficiales de emergencias.
La madre de Rami atraviesa una espera marcada por la angustia, mientras el entorno insiste en no abandonar la búsqueda. Entre las personas que ayudan persiste la idea de que un recorrido aparentemente pequeño puede esconder una respuesta: una cámara sin revisar, un testimonio tardío o un punto del terreno que volvió a quedar en silencio.
La nueva batida prevista en los alrededores del hotel busca precisamente reducir esos huecos. La zona ya ha sido explorada por equipos y voluntarios, pero se quiere comprobar si existen espacios que no recibieron la misma atención o si alguna variación en el dispositivo permite encontrar un indicio que antes resultara invisible.
Por ahora no hay confirmación pública de que alguien viera a Rami tras su salida del edificio ni de que los asistentes a la boda hayan aportado un dato que resuelva la secuencia. Esa ausencia mantiene abiertas las preguntas sobre el trayecto que siguió en una madrugada marcada por lluvia intensa y confusión.
La desaparición permanece activa y cada hora añade peso a la última imagen conocida. El hotel no es la respuesta, pero sí un umbral: el lugar donde Rami aparece por última vez en una grabación y desde donde la búsqueda vuelve a extenderse, con la esperanza de que el siguiente rastro rompa finalmente el vacío.






