Rami, visto junto a las vías de Granollers: amplían la búsqueda bajo la lluvia

La búsqueda de Rami entra en una fase más dura en Granollers. El niño, de 12 años, lleva más de dos días desaparecido y la última pista sólida lo sitúa caminando junto a las vías de la estación, un punto que ha cambiado el mapa del operativo.
Las cámaras de seguridad registraron al menor en los alrededores ferroviarios, cerca del hotel Ciutat de Granollers. Esa imagen es el último rastro conocido y concentra ahora la preocupación de una familia que no ha vuelto a tener noticias suyas desde la madrugada del domingo.
Rami habría salido de casa después de asustarse con los relámpagos y los truenos del temporal. La desaparición coincidió con horas de lluvia intensa, aunque la investigación no la vincula de forma directa al episodio meteorológico que ha golpeado la zona.
El perímetro de búsqueda se ha ampliado desde el entorno urbano hacia áreas agrícolas, forestales y puntos inundables. Las vías ya no son una referencia aislada: forman parte de una zona más extensa que los equipos revisan sin una dirección definitiva.
Cerca de quinientas personas participan en el despliegue entre profesionales de emergencia, agentes y voluntarios. Bomberos, policía autonómica, Policía Local, Protección Civil y Agentes Rurales sostienen una búsqueda que se prolonga pese al desgaste y la falta de nuevas señales.
En el terreno trabajan drones, unidades caninas y equipos especializados que revisan cauces, torrentes y espacios de difícil acceso. También se han movilizado recursos aéreos y unidades subacuáticas, porque la lluvia ha transformado cada riera y cada desnivel en un posible obstáculo.
Las batidas se reanudaron a primera hora tras una noche de trabajo y llegaron a extenderse hasta la madrugada. La falta de indicios obliga a revisar una y otra vez caminos, márgenes y rincones del sureste de la ciudad, donde se perdió la última referencia visual.
El temporal añade una capa de urgencia a cada hora. La lluvia reduce visibilidad, altera el terreno y obliga a reorganizar grupos sobre la marcha. En algunos momentos, los voluntarios han tenido que retirarse por el riesgo de nuevos aguaceros sobre Granollers.
La búsqueda se ha centrado también en el torrente de Valldoriolf, después de que el radio se ampliara durante la tarde. Los equipos rastrean lugares sensibles por los que el agua ha bajado con fuerza, sin abandonar las zonas urbanas ni los alrededores de la estación.
La familia ha explicado que Rami tiene autismo y puede desorientarse o esconderse ante personas que no conoce. Esa circunstancia condiciona el rastreo y multiplica la inquietud: el niño puede tener dificultades para pedir ayuda o explicar dónde ha estado.
No era la primera vez que se ausentaba, pero las ocasiones anteriores terminaron en pocas horas. Esta vez el silencio se ha prolongado y la pista de las cámaras ha adquirido un peso decisivo, porque es la única referencia concreta que permite ordenar la búsqueda.
Las autoridades mantienen difundida la descripción del menor para favorecer cualquier aviso útil. Rami mide 1,73 metros, tiene el pelo corto y rizado, piel morena y complexión fuerte; al desaparecer llevaba camiseta turquesa y pantalón deportivo naranja.
El Ayuntamiento ha puesto sus servicios a disposición de la familia mientras continúan las tareas sobre el terreno. La petición sigue siendo la misma: cualquier persona que pueda haberlo visto debe trasladar la información a los servicios de emergencia, sin intentar resolver sola la situación.
Granollers permanece pendiente de una imagen tomada junto a las vías y de un dispositivo que se abre paso entre la lluvia. Cada tramo revisado descarta una posibilidad, pero la ausencia de una nueva pista mantiene intacta la angustia por encontrar a Rami cuanto antes.






