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Sánchez sitúa a Milei, Feijóo y Abascal en el mismo bloque de recortes

Pedro Sánchez convirtió un mitin de precampaña en Burgos en un nuevo frente contra Javier Milei, Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal. El presidente sostuvo que los tres comparten una misma lógica política y presentó la visita del mandatario argentino como un problema para la derecha española.

El acto se celebró el 21 de octubre en el Fórum Evolución, con las elecciones generales del 29 de noviembre ya marcando cada intervención. Sánchez aprovechó el escenario burgalés para endurecer un mensaje que busca movilizar al electorado progresista en la recta previa a las urnas.

La frase más repetida de su discurso dibujó a Milei, Feijóo y Abascal como integrantes de una misma peña, la de los recortes, los tijeretazos y la motosierra. Con esa imagen, Sánchez enlazó las políticas argentinas con la oposición española sin matices ni distancia.

El presidente afirmó que la llegada de Milei a España había dejado a los líderes del PP y de Vox en una posición incómoda. Aseguró que le habían invitado y que ahora no sabían qué hacer con él ni dónde situarlo ante la campaña electoral en marcha.

Sánchez también aludió a la agenda de los dos dirigentes españoles durante la visita. Ironizó con que Feijóo hablaba de vivienda y otros asuntos mientras Abascal optaba por una videollamada desde fuera de Madrid, y cuestionó que esa distancia fuera creíble.

El choque verbal se produjo después de una jornada en la que Milei lanzó duras descalificaciones contra Sánchez durante su estancia en Madrid. La respuesta del Gobierno español elevó el tono político y convirtió cada aparición del presidente argentino en material de campaña para sus adversarios.

En Burgos, Sánchez fue más allá de la anécdota diplomática y presentó una confrontación de modelos. Defendió que el debate no era una fotografía incómoda ni una visita aislada, sino la consecuencia de las políticas que, a su juicio, representan PP, Vox y Milei.

Como contraste, el líder socialista mencionó los 22,6 millones de personas afiliadas a la Seguridad Social en España. Frente a esa cifra, citó los 11 millones de trabajadores en la economía informal argentina para advertir de los efectos sociales que atribuye al rumbo de Milei.

También comparó la evolución del salario mínimo en ambos países. Sánchez señaló una caída del 40 % en Argentina durante el mandato de Milei y defendió el aumento del 66 % del salario mínimo español desde su llegada a La Moncloa, prometiendo mantener esa senda.

La economía fue otro de los ejes de su intervención. El presidente recordó que el Fondo Monetario Internacional había rebajado sus previsiones de crecimiento para Argentina mientras mejoraba las de España, y utilizó ese contraste para reforzar su rechazo a las recetas de ajuste.

Sánchez sostuvo que las motosierras y las tijeras no construyen, sino que destruyen, dividen y pueden hundir una economía. Con esa formulación convirtió los símbolos asociados a Milei en una advertencia directa sobre lo que cree que ocurriría si PP y Vox gobernaran.

El mensaje se dirigió de forma explícita a la movilización de la izquierda. Sánchez pidió proteger los avances sociales y acusó a la derecha y a la ultraderecha de confiar en la desmovilización de sus rivales, una estrategia que el PSOE intenta combatir con una campaña de alto voltaje.

El mitin también incluyó una crítica a la política cultural de Castilla y León, donde Sánchez cuestionó las ayudas que excluyan proyectos considerados ideologizados. El presidente vinculó esa polémica con una idea de censura y la incorporó al mismo relato contra Vox.

La visita de Milei ha dejado así de ser un episodio externo para ocupar un espacio central en la precampaña española. Burgos fue el lugar elegido para fijar una línea de confrontación que previsiblemente seguirá creciendo hasta el 29 de noviembre: recortes frente a protección social.

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