Vídeo en Ceuta: militares abofetean a un joven migrante que dormía en la calle

La noche en la barriada del Mixto de Ceuta quedó atravesada por una secuencia que no admite indiferencia. Un grupo de jóvenes migrantes dormía cerca de las Murallas Meriníes cuando una patrulla militar se acercó para exigirles que recogieran sus pertenencias y abandonaran el lugar.
Un vídeo grabado por vecinos recoge el instante en que la intervención se transforma en una presunta agresión. En las imágenes aparece un joven marroquí, aparentemente menor de edad, todavía en el suelo donde dormía, rodeado por militares que le reclaman una reacción inmediata.
La grabación sitúa los hechos durante la noche del lunes al martes, en una zona donde varias personas pasaban la noche a la intemperie. Cinco efectivos se habrían aproximado al grupo y les habrían ordenado salir de allí mientras empezaban a recoger mantas y objetos personales.
El joven al que se dirige uno de los uniformados tarda en incorporarse. No consta si no había entendido la orden o si seguía aturdido por el sueño, pero la tensión aumenta con rapidez y la conversación deriva en gritos, insultos y amenazas dirigidas contra él.
Uno de los militares le habla en dariya, un dialecto árabe marroquí, y le exige que responda. El joven pregunta si se están dirigiendo a él. En ese cruce, otro efectivo insiste en que debe obedecer y deja al muchacho expuesto ante el resto de la patrulla.
Cuando el joven comienza a levantarse, el militar le reprocha la forma en que le mira. La amenaza queda recogida en la escena y llega el primer golpe. El muchacho intenta defenderse con palabras y repite que no ha hecho nada, mientras pide que no le toquen.
La secuencia no termina con esa primera bofetada. La grabación muestra otros dos golpes, siempre acompañados de órdenes para que se marche y de reproches por su mirada. El joven acaba alejándose de la zona y salta un vallado para poner distancia con los uniformados.
El lugar de los hechos no es un detalle menor. Los jóvenes dormían en la calle, sin un espacio seguro para pasar la noche, en un contexto de desalojos de asentamientos improvisados y de personas migrantes que permanecen sin plaza de acogida en la ciudad autónoma.
La identidad de los soldados que intervienen no ha sido establecida de forma pública. La patrulla aparece vinculada al Grupo de Regulares de Ceuta número 54, pero la determinación de responsabilidades exige comprobar la composición del servicio, el recorrido realizado y la cadena de mando de aquella noche.
El vídeo aporta una pieza visual a denuncias anteriores sobre posibles malos tratos durante operativos militares en Ceuta. También impone cautela: la grabación recoge una parte decisiva de la escena, pero no permite por sí sola reconstruir todo lo ocurrido antes de que comenzara a registrarse.
La gravedad de lo que muestran las imágenes obliga a distinguir entre la presencia de una patrulla y el uso de la fuerza. Una orden para abandonar una zona no elimina los límites legales ni convierte en aceptables los golpes, las amenazas o una posible humillación contra una persona vulnerable.
El joven aparece desarmado, en ropa de calle y rodeado por efectivos uniformados. Esa asimetría atraviesa el vídeo de principio a fin. La escena no presenta una confrontación equilibrada, sino a una persona que despierta en la intemperie y trata de salir del lugar bajo presión.
Cualquier investigación deberá preservar la grabación original, localizar a quienes la realizaron y recoger los testimonios de los jóvenes que estaban allí. También será esencial revisar si existen cámaras próximas, comunicaciones operativas o partes de servicio que permitan fijar hora, trayecto y protagonistas.
Lo que quedó registrado junto a las Murallas Meriníes va más allá de un episodio aislado de tensión nocturna. Tres bofetadas, las palabras de un joven que pide no ser tocado y la huida sobre un vallado dejan una pregunta abierta: quién responderá por esa violencia.






