SEMAF mantiene la huelga del 29 de octubre y exige cambios en la seguridad ferroviaria tras Urda

La tragedia ferroviaria de Urda no ha frenado la protesta de los maquinistas. El 28 de octubre, tras la colisión entre un tren de Renfe y otro de Iryo en la línea Madrid-Sevilla, SEMAF confirmó que mantenía la huelga de 24 horas prevista para el jueves 29 en todas las empresas del grupo Renfe.
El paro ya estaba convocado antes del accidente de Toledo. Anunciado desde mediados de octubre, buscaba avances en seguridad ferroviaria, contratación de maquinistas y fiabilidad de los trenes. La decisión comunicada tras el choque fue mantener aquella convocatoria, que ahora coincidía con las horas posteriores al siniestro.
En el centro de la reclamación está el cumplimiento de los compromisos de seguridad. El sindicato sostiene que no se han producido los avances acordados y reclama transformaciones estructurales. Esa es la posición con la que justifica la movilización, mientras las causas del accidente siguen pendientes de esclarecimiento.
Entre las demandas figuran los protocolos de actuación ante situaciones meteorológicas adversas. SEMAF también reclama mejoras en las comunicaciones operativas cuando aparece un riesgo: dos ámbitos de prevención que forman parte del conflicto laboral y que el sindicato quiere llevar a la negociación.
La fiabilidad del material rodante y la incorporación de nuevos maquinistas completan otras dos reivindicaciones centrales. La protesta reúne así exigencias sobre los trenes y sobre el personal que los conduce, dentro de una convocatoria dirigida a las empresas del grupo Renfe.
La última reunión con el Ministerio de Transportes, Adif, la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria y Renfe terminó sin los avances que reclamaba SEMAF. El sindicato vinculó la continuidad del paro a ese desacuerdo sobre los compromisos asumidos en seguridad, empleo y fiabilidad del material.
Tras el choque, la organización trasladó sus condolencias a las víctimas y a sus familias. En su comunicación del 28 de octubre expresó la consternación de toda su estructura y advirtió de que aún se desconocía la dimensión completa del accidente ocurrido en la línea de alta velocidad.
La incertidumbre alcanzaba también a sus compañeros. En aquel comunicado, SEMAF señaló que todavía no tenía información sobre los maquinistas que viajaban en la cabina del tren de Renfe. Era la situación descrita por el sindicato en ese momento, mientras se atendía a las víctimas.
Sobre las causas, SEMAF pidió prudencia y evitó señalar responsables. Su prioridad declarada era socorrer a las personas afectadas y apoyar a sus familias, sin entrar en especulaciones antes de conocer en detalle lo ocurrido. Mantener la huelga no incluía una conclusión sindical sobre el origen del choque.
El mensaje incorporaba una instrucción inmediata para quienes seguían al mando de los trenes: extremar las precauciones durante el ejercicio de sus funciones. El llamamiento se dirigía a todo el colectivo de conducción y acompañaba tanto las condolencias como la confirmación de la protesta.
La movilización podía extenderse más allá del 29 de octubre. SEMAF comunicó que estudiaba nuevas acciones en defensa de la seguridad ferroviaria, aunque aquel anuncio no concretaba fechas ni medidas adicionales. Lo confirmado seguía siendo la continuidad del paro de 24 horas.
Renfe sostiene que ha cumplido los compromisos que le correspondían y que parte de las demandas exceden sus competencias. La compañía lamenta los perjuicios a los viajeros y defiende el refuerzo de su plantilla, frente al bloqueo que denuncia SEMAF.
Los servicios mínimos limitan el alcance del paro: en Cercanías se fijó un 75 % de la oferta en horas punta y un 50 % el resto del día. Para Media Distancia se estableció un 65 %; para Alta Velocidad y Larga Distancia, un 73 %; y para mercancías, un 26 %.
La jornada del 29 reúne así una huelga mantenida y una investigación pendiente sobre la tragedia de Urda. Los maquinistas reclaman cambios estructurales y piden extremar la precaución; sobre el accidente, el propio sindicato mantiene la exigencia de conocer los hechos antes de atribuir sus causas.






